Monday, February 07, 2005

Pinche Galatea o Un capricho ineludible

(...) y tú estás insensible, Galatea.
Metamorfosis XIII, Ovidio


Era tu hado ser ciego,
que tu único ojo quedara
eclipsado por blanca mano.

Y no fue Galatea
luna bastante
acariciando de Acis el cuerpo,
no fue bastante blanco su seno
para oscurecer tu ojo.
Tuvo que ser Odiseo
el candente olivo
que abrasara tu sol de media frente.

Tu balido despierta, Polifemo
y son al unísono tus cabras
gimiendo ya no rojas
crepúsculo de sangre
sino más que nunca oscuras.

Nadie te ha cegado,
resuenan los montes fatigados
nadie escucha
y ha salido huyendo nadie de tu furia
de tu noche enloquecida.

Desplazas la roca
naces llorando de tu cueva
buscas, ciego, a nadie
das tumbos en tu carrera
vence la sombra tu cuerpo erguido
y manos en tierra
palpas,
buscas a nadie con tus dedos.

Los dioses conmovidos,
vuelven metal a los cíclopes durmientes
ponen línea recta a tu trayecto.

Abrazan tus miembros el riel frío
te precipitas
tus piernas encogidas ya son discos
tus brazos accionan sus nuevos mecanismos:
giran.

Tu ojo deslumbrante brilla herido,
del humo la columna no cesa
y la sangre al viento, vuelta rocío
sube al cielo y se dispersa.

“¡Nadie! ¡Nadie!” sobre las vías
“¡Nadie!” la máquina de tu cuerpo
tu ojo deslumbrante brilla herido
la mano de Ulises ciega al cielo
(cielo rojo, pardo, negro).

Asoma tatuado con la liebre
de insensible Galatea el blanco seno.

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