Tuesday, December 02, 2008

Danzas

Otras para el soundtrack: música pa la pancita, o sea, belly dance. Ayer fue mi primera clase. La verdad es que no lo hago tan mal, pero tampoco lo hago tan bien como yo pensaba. Da igual porque es muy divertido el asunto y no puedo creer que siendo tan importante para mí bailar y moverme haya tardado CUATRO AÑOS en apuntarme a un grupo, así que ahora me desquitaré moviendo el tripaje a todas horas.

La digestión del viaje a México sigue su proceso. Le decía a un amigo que mis procesos vitales parecen ser como fue mi parto: leeeeentos, inteeeeeensos y con finales felices. En México hice grandes descubrimientos de mí misma y de mi historia, de lo que no había visto o no había podido ver. Aullido de dolor por la cegera temporal, grito de alegría por la nueva luz. Gracias a mis amigas-hermanas, a mis guías, a mis seres ocultados por seguir ahí a pesar de mi miopía, por acompañarme y darme su amor incondicional. Por fin pude resolver mis pesadillas freudinanas más abrumadoras, y es que era tan evidente que resultaba imposible de identificar.

Creo que voy logrando congraciarme con mis antecesoras sufridoras y que su dolor ya no me jala tanto de las patas, porque es dolor pasado y, sobretodo, porque es suyo. Creo que voy logrando tirar barreras respecto a mis hombres: gran descubrimiento, lo importante no es que me quieran (que me quieren y mucho, bendito sea Dios) sino quererlos yo y quererlos mucho para poder honrarlos, disfrutarlos, valorarlos y que cuando crezca Halima pueda hacer lo mismo con los suyos.

Toooodas las mañanas de camino a la guarde, no importa qué tan alegre sea la música, yo me pongo a llorar. Me da emoción la vida y entre las grandes alegrías y las grandes tristezas no queda más remedio. A veces se lo trato de explicar a Hali: es que estoy feliz de venir cantando contigo en el coche. O: es que extraño mucho a mi papá, a tu abuelo. Pero me sigue mirando como si no pasara nada, como si a la que tuviera que darle explicaciones fuera a mí misma porque nada le resulta extraño. Hoy me dijo la maestra: Hali se parece a ti en la alegría. Luego, de vuelta a casa, recordaba los días en México y no pude evitar preguntarme ¿de qué me sirve tener un papá tan chingón, unos tíos y tías tan chingones, primos y primas tan poca madre, amigos y amigas tan pero tan fuera de serie, hermana así y asá, madrastra asú y asé, si no puedo convivir con ellos, platicar frecuentemente con ellos, disfrutar de ellos? Y me respondí (¡menos mal!): Porque están ahí, porque existen y porque estamos ligados, porque el mero hecho de saber que existen hace mi mundo más grande y más bello y feliz. ¡Fiuuuuu!

2 comments:

Montserrat said...

Mariana mágica.

Murió un amigo y fuí a verlo a una iglesia en donde había una hojita con manitas dibujadas. Sabes que? trabajo en el edificio de banamex que está casi enfrente de esa iglesia. En fin! Solo quiero repetirte que me dio mucho gusto verte, que veo el mundo un mucho diferente y que rezo porque estés bien, porque estás acompañada y reteacompañada por los pensamientos de las muchas personas que te queremos y a quienes conocerte les ha hecho tanto bien.

Un besote.

La lluvia verde said...

¿Será de familia? Yo también lloro cuada vez qe voy en el coche oyendo música. Bueno, no siempre siempre, pero en la carretera invariablemente. Jojo. Bien por ti, por los descubrimientos. Te amo kermit.