Tenía algo de miedito de pasar las navidades sin familia ni amigos. La familia ya se sabe y los amigos nos cancelaron de última hora. Pero al final, pasamos unas navidades deliciosas en familia, en nuestra propia y pequeña familia: el 24 vinieron las chicas sufis a desayunar, luego comimos unos delicioso chilaquiles (¡viva México!) y para la cena de Noche Buena: sushi y un maratón de Doctor en Alaska. Al final ¡incluso hubo espacio para el romanticismo!
El 25 por la mañana un desayuno agustín y una escapada de la maravillosa Sigüenza. De regreso a casa pescaíto frito y Harry Potter. Por la tarde confección de tarjetas navideña con doña Hali.
Qué alegría darme cuenta de que las personas con las que estoy son realmente las personas con las que quiero estar. Me sentí unida por una enrome sonrisa de corazón con los míos de aquí y de allá, y me sentí agradecida de saber que para todos nosotros hoy es navidad.
1 comment:
Cuando la distancia impide el contacto físico, el amor se encarga de llenar esos espacios con la dulzura del recuerdo y la calidez de lo vivido para llevarlo a donde quiera que estemos.
Siempre estamos contigo.
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