Monday, July 04, 2005

Encuentros I: un regio en el metro de madrid

Lo vi nada más subir al vagón en Avenida de América. Logré aproximarme entre la gente y me tenía una historia curiosísima que le ocurrió al ir a buscar las fotos de su pasaporte. La historia ya era suficientemente simpática como para alegrarme el día, pero lo que no esperaba era ver al final del cartelito pegado junto a la puerta, la firma de Alfonso Reyes. ¡Pero si eres tú! pensé ¿también por aquí? ¿te sigue todavía ese sol de Monterrey, despeinado y amarillo? A mí sí.

Tuesday, June 21, 2005

Luciérnaga

Hace tiempo escribí esto sobre mi hermanita (la única de sangre, porque tengo otras muchas adoptivas):

Lucía se desmayaba con el olor a hospital. Diez años de tener una madre enferma hacen eso. Se fue del norte porque lo encontraba imposible de abrazar y en la capital estudió Pedagogía, eso también por influencia de su madre. Un día empezó a encontrarse bien en los hospitales, tal vez de tantas horas de acompañar a Juan mientas estaba en coma. Otro día descubrió que armada con una nariz roja y una bata de doctor podía curarle el ánimo a los enfermos. Desde entonces es payaso de hospital, o dicho más correctamente “médico de la risa”. Al principio fue duro pero poco a poco ha aprendido que donde no cabe la risa cabe la caricia y que cuando todo pasa se vale llorar.

Y antes, como parte de una letanía de hermanas, había escrito esto otro:

Lucía vaivén de flores,
colección de alas,
concha
pan dulce
¿qué decirte a ti
brillo
luz en ti misma
huracán ráfaga refuego?

Difusa y clara
complejísima
amada hermana
Lucía de la panza fría
Luciana
memoria
¿tú contarás nuestra historia?


Cuando pienso en ella lo primero que se me viene a la mente es un cuento para niños, algo como:

Cuando era pequeña le gustaba ponerse el plato con huevo de sombrero y correr por los pasillos al ritmo de sus pañales. Parecía una oruguita satisfecha y gordinflona. Luego le salieron resortes en las patas y cola de chango, con lo cual andaba todo el día colgada de los árboles, de los columpios, de las lámparas. Más tarde las patas se le pusieron peludas y blanditas y se convirtió en osito. En ese entonces todavía me daba calor que se me encaramara durante horas y horas. Hasta que por fin se convirtió en lo que estaba llamada a ser: una hermosa luciérnaga, una luna con alas, una princesa caramelo. Ahora podemos hablar y hablar durante horas, cantar canciones, bailar, dibujar, jugar, inventar cosas, llorar juntas, y cuando estamos lejos una de la otra, mi hermana, que es dueña de la luz, lanza señales que cruzan el mar y la tierra, alumbran mi corazón e iluminan mis sueños. ¡Mi hermana es la mejor del mundo!

Me lo imagino con pasta dura y hojas brillantes, letras grandes e ilustraciones de colores que den mucha risa.

Definitivamente, si algo tengo que agradecerle a la vida (bueno, y a mi mamá y a mi papá), es tener una hermana como la mía. La quiero tanto tanto que a veces no he sabido cómo quererla (entrarle a mordiscos no siempre es lo más conveniente). Pero ella sigue ahí, luminosa, reídora, poderosa, poniéndole azúcar a mi vida. ¡Te quiero germana, feliz cumpleaños!

Monday, June 13, 2005

Bailandonsonsito in the street again and again

Bailábamos cualquier cosa. Un mambo en medio de la lluvia, mi primer vallenato en una cancha de basketball, ska sobre las azoteas, una cumbia matona entre las piedras de un estacionamiento. Era escandaloso, todos los sentidos alerta, el de la ironía y el de la intuición incluidos. Improvisar, brincar, girar, retar, atacar, esquivar, reírse del mundo, sintonizarse, volar, hacerse un solo movimiento. Improvisábamos siempre, sólo con mirarnos sabíamos exactamente qué hacer, hacia dónde ir, qué extremidad lanzar, cuánta fuerza o cuanta suavidad imprimir en el paso siguiente. Podíamos recorrer una gran distancia bailoteando o hacer las evoluciones más arriesgadas sin movernos de un punto fijo. Podíamos invitar a la fiesta a todo el cuerpo o bailar sólo con gestos. Nunca más he tenido esa capacidad de anticipación, de improvisación, de conexión. Nunca hemos vuelto a hacerlo. Nos pudieron los años o la distancia o las circunstancias. No hemos vuelto a bailar. Pero cada vez que suenan los himnos de entonces es como volver a bailar, a amigarnos, a hacernos cómplices a borrar el mundo alrededor y ser un solo planeta girando. Aunque estemos a miles de kilómetros sobre este planeta.

Sunday, June 12, 2005

Laberinto (poema en piezas)

Huí de todas las ciudades
corrí por todas las calles
brinqué todas las vallas
me escurrí por todas las puertas.

Transité los pasadizos
seduje las cerraduras
violenté todos los candados
atravesé todas las cámaras
recorrí todos los cuartos.

Salté de lecho en lecho
mi sangre tiñendo el suelo
abrí todas las rejas
mi piel en sus filos.

Huí como todas las princesas
en lomos de todos los caballos
crucé los bosques
nadé los ríos
sobrevolé los pantanos.
Ardí en todas las hogueras
me escondí en todos los cuerpos
ovillo fui de todas las cocinas
pájaro de todos los brazos
estrella fugaz de los labios.

No guardé de mis viajes apunte alguno
no reviví jamás en la hoja mis días.
Cada ciudad fue una ciudad perdida,
cada paso dejado atrás,
cicatriz cada mordedura.

Correr,
correr siempre
con la mano de Ulises devastar ciudades.

No voy a ninguna parte.

Tuesday, June 07, 2005

Irrealidad

-¿Conoces la fuente de los leones?
-no
-¿la Plaza de Nosédónde?
-no
-¿el Parque de Noséquién?
-tampoco
-No me extraña, es que no existen

Mi amiga Macorina, oriunda de este mítico lugar y de abuela cuentacuentos, trataba de ubicarme en el espacio. Creo que quería explicarme que Azuqueca no era nada y que hace sólo unas décadas las huertas quedaban aquí mismo.

Eso mismo deben pensar muchos de sus pobladores, que este es sencillamente otro de esos lugares donde a fuerza de no haber nada, y de no haber pasado nunca nada, se convierten en Nada. Lo mismo decían de la Sierra Sur, donde los abuelos le contaron tantas historias a Cristóbal Paurake que ya nadie puede negarles su lugar en el Mundo. Imaginar, recordar, relatar, desear. Ha ahí el antídoto contra la Nada ¿cierto señor Ende?

Todo parece indicar que Azuqueca es producto de mi imaginación, mi propio Mundus Imaginalis (ver H. Corbin), el lugar de mis encuentros y desencuentros.

“Azuqueca no existe, te lo inventaste en una esquina del ensanche. Pon la embajada de Azuqueca en Barcelona y te vienes con pasaporte diplomático” dijo Gerardo. No estaría mal, embajadora de mis visiones, representante legal de mis ensueños.

Por lo pronto Lanzarote, Chretien, San Bernardo, el señor Gilson, Victoria, Silvia y Vero por los pasillos de la Universidad convertidos en calles del Raval, una lejana mesa de los sueños, los amigos, las noches de rumba, las canciones de gatos y de ratones, la guarida junto a la catedral, la calle del Paraíso, me visitan, me acompañan, se vuelven mi geografía, algunos -señor Gilson- me atormentan, se confunden con esta otra, coinciden aquí, en este territorio de la irrealidad llamado Azuqueca.

¿Con que el tiempo y el espacio, eeeeeh?

Wednesday, May 25, 2005

El interlocutor o De tobillos y besos

Si hay algo que valoro en este mundo es un buen interlocutor. Ciertamente son un bien escaso e incluso llegué a pensar que eran un lujo que no podía costearme. Luego encontré a Toño Ramos, el interlocutor maravilla. Cuando está hablamos largo y tendido, cuando no está, están siempre sus letras. Tener un Toño en la vida es ejercer felizmente de lector-escritor, de ser dialogante, de conversador, es tener un pretexto maravilloso para afinar mente y corazón, para dar ocasión a la alquimia de la palabra.
Cuando creo que no tengo nada que decir miro el blog de Toño y siempre encuentro algo de mí. Hoy encontré tobillos y besos. Los tobillos son la onda, lástima que muchos no reconozcan esta verdad universal. Andar, bailar, flotar, dirigirse, acariciar. Todo eso hace un tobillo. Tobillo brújula, tobillo capullo, tobillo serpiente, tobillo enredadera. Quede como apunte para un texto futuro.
Dos se besaban en el metro de Madrid, de Sol a Atocha, ella parecía una princesita y él Pancho Pantera con cabello de estilista profesional. El beso duró lo justo para que no se le agotara el aura de belleza y al final la chica se volvió para mirarme y me sonrió con una complicidad maravillosa. Algunos besos generan ese tipo de burbujas ajenas a la realidad, por eso la gente los ve con envidia. Parece ser que esa noche yo llevaba un salvoconducto para compartir, de alguna manera, ese espacio de hogar y de paraíso que tienen algunos besos.

Monday, May 16, 2005

Ser escritor

Creo que la pregunta del millón es ¿qué es ser escritor? y la del medio millón: ¿qué es triunfar como escritor? Como dice el famoso proverbio: si un árbol cae en medio de la selva sin que nadie lo escuche ¿el árbol cae? o bien: ¿basta escribir maravillosamente para ser escritor, o hace falta también ser leído para ser escritor? ¿existe realmente una literatura del norte o del sur, una literatura mexicana, latinoamericana, etcétera, etcétera e infinitamente etcétera? ¿o existen simplemente los motivos, los temas, los tópicos, los paisajes (geográficos, culturales, personales, imaginarios)? Y eso por no preguntar ¿existe realmente la literatura? No es simple retórica, pregunten si no a los teóricos de la literatura comparada para que les contagien un poco de su angustia ante el desplazamiento de las definiciones y el derribo de los sistemas de clasificación literaria.

El lugar de enunciación, he ahí el dilema, el temor de ser “provincianos” (bastante provinciano, por cierto), la repulsa a la candidez, a la rusticidad, la huída del margen. “¿Para ser escritor es necesario irse a vivir al DF?” Afirmo que para ser escritor es necesario irse a vivir, así, a secas. Es decir, la experiencia es algo ineludible, estés donde estés. Pretender escribir sin sentir (sin haber sentido) es un camino cerrado. Si nos decantamos por el lado de la escritura per se (es decir: para ser escritor basta con escribir maravillosamente) me parece que se escribe igualmente bien entre cualquier par de meridianos, aunque hay que reconocer que unos serán más estimulantes que otros según para quién. Lo que se necesita para escribir maravillosamente se lleva dentro, te muevas o no por la circunferencia terrestre. Si preferimos eso de que para ser escritor hay que ser leído, definitivamente algo habrá que acercarse a los centros de difusión de la literatura, físicamente, pero también en tema, tono, género y otro largo etcétera.

¿Por qué los escritores del norte buscan el centro? ¿porque les falta literatura? No: porque les falta infraestructura: lectora, editora, difusora, crítica, académica. “Donde empieza la carne asada se acaba la civilización” dijo el que todos sabemos. ¿Se constituirá el norte en ese “tema emergente en las letras mexicanas” del que habla Minerva Reynosa? Tijuana tal vez, pero Monterrey no creo. No mientras la “ciudad del conocimiento” siga pensando desde sus jerarquías que la cultura no produce nada, que la literatura sirve para que las señoritas tengan tema de conversación, y que es posible generar conocimiento ignorando deliberadamente amplios segmentos de la realidad. Lo que quiero decir es: podrá haber maravillosos escritores regiomontanos, norteños, maravillosamente leídos, pero de ahí a que el norte se convierta en una fuerza literaria hay una grandísima distancia. Aunque también puede ser que Minerva Reynosa no se refiriera a eso.

(Para coger el hilo vea la página de Antonio Ramos)

Friday, May 13, 2005

la jornada de hoy

Saber escuchar el aire, virtud de los graniceros para manipular el tiempo
Invocaciones al Señor de Chalma para atraer la lluvia y atajar las tormentas y el granizo


''Forman parte de una compleja tradición heredada'', expresan investigadoras

JOSE CARLO GONZALEZ

Amado Hernández, saudino de San Pedro Techuchulco, estado de México, besa la piedra del pescadito del cerro del Toro, lugar donde se efectúa el ritual para pedir que llegue la lluvia para beneficio de la siembra y que se aleje el granizo que la daña FOTO José Carlo González
Saudinos, quiapequis, graniceros, tiemperos, atajadores, especialistas en rituales de herencia prehispánica. Hay muchas maneras de nombrarlos.

Saben manejar la lluvia, el viento, la tormenta y el granizo. También saben curar los males que esos fenómenos provocan.

Adquieren su don alcanzados por un rayo, o bien en el más profundo sueño o bien por la ingestión de plantas sagradas.

Estamos en San Pedro Techuchulco, en el estado de México. El temporal ha comenzado.

Para convocar a la lluvia y controlar al viento, la tormenta y el granizo, en la zona sur de Toluca y en las comunidades de las faldas del volcán Popocatépetl se han llevado a cabo las ceremonias tradicionales de pedimento de lluvia que cada 2 y 3 de mayo convoca a su vez a los especialistas en rituales de herencia prehispánica.

Los saudinos habitan en la población de San Pedro Techuchulco, mientras los quipequis en los pueblos de Morelos, todos colindantes al volcán. Su nombre común es graniceros.

Las investigadoras Johanna Broda y Beatriz Albores lo han documentado así: ''Son especialistas en rituales de origen prehispánico y forman parte de una compleja tradición heredada".

Según las creencias y costumbres, los graniceros saben manipular los fenómenos atmosféricos y también curar los males que causan la lluvia, el granizo, las tormentas, el viento, debido a que los atributos de estos hombres y mujeres coinciden con las funciones de los curanderos.

En su libro Graniceros, cosmovisión y meteorología indígena en Mesoamérica, Broda y Albores especifican:

''Los graniceros adquieren su don por varios medios, entre los que se encuentra el ser alcanzados por un rayo, los sueños y la ingestión de plantas sagradas. Sus conocimientos se transmiten de generación en generación para ocuparlos en fines benéficos de las comunidades agrícolas, tales como atajar el granizo que perjudica las cosechas, o traer el agua que engorda el maíz."

Adoración de las cruces

Las ceremonias del 2 y 3 de mayo de 2005 transcurrieron así en la población de San Pedro Techuchulco:

Con sus 82 años a cuestas, don Felipe Siles marca el paso a su sobrina y a sus dos nietas. Muy temprano, caminan por una terracería hacia las últimas milpas. Su destino es El torito, piedra sagrada del cerro Olotepec, donde se realizará la ceremonia de adoración de las cruces.

El recorrido es largo. Más de dos horas y media por brechas empinadas. Lo hacen con un propósito muy claro y sencillo: ''acompañar por gusto a los atajadores", participar en la limpia y preguntar cómo vendrán las aguas, que por estas fechas aún no han caído en la zona.

Los saudinos salieron más temprano por otra ruta, a caballo. Coinciden todos cuando llegan al cráter. En una de las orillas hay seis cruces, tres arriba del altar y tres debajo.

Cuatro graniceros se hincan ante ellas y saludan: ''ya llegamos", les dicen y comienzan sus rezos invocando primero al Señor de Chalma, pidiendo su ayuda ''para el trabajo de este temporal".

Limpian y barren las hojas secas para luego ''vestir" las cruces con un ''mantito" verde para el reverdecer del campo. Enfloran el lugar y colocan una ofrenda de fruta partida y acompañada de galletas de animalitos y dulces. Todo el tiempo arde copal en un sahumerio, donde también se queman en las brasas las hojas de laurel benditas.

Pasan todos a la compuerta, que es la salida de una cueva en la negra espalda del cráter. Es el momento más importante de la ceremonia, advierte don Angel Franco, el mayor de los saudinos.

Para realizar el pronóstico del temporal, golpean tres veces con la palma de la mano abierta sobre la piedra mayor del acceso a la cueva. Acercan el oído para escuchar el aire, para saber si será bueno o malo el que vendrá con este temporal. ''Viene bien", será el consenso adusto horas más tarde.

Enseguida realizan una ceremonia, restringida, para ''abrir la compuerta y dejar salir el agua de dentro del cerro".

En esta ocasión hubo una señal de alarma: solicitaron a sus acompañantes dos botellas más de agua bendita. ''Cuando hay mucha lluvia -nos explica un saudino- solo rociamos poca agua en la cuevita". No fue este el caso.

Es el momento de bajar a La joya: el centro del cráter, por una pendiente casi vertical.

El descenso lo hacen los mayores en cuclillas, como si disfrutaran de una resbaladilla. Saludan al Torito, la piedra grande, brillante, que asemeja al animal echado en tierra dentro de un círculo.

Los saudinos le avisan a la piedra de su presencia, se persignan, oran, solicitan su auxilio en sus labores.

Escarban a los costados del animal pétreo para sacar el copal que enterraron el año pasado y dejar ahora el que extraerán el venidero.

Caricias a la piedra

Angeles Castañeda, a quien la comunidad la recibió apenas el año pasado como nueva saudina, se topa en su escarbar con una salamandra negra con el dorso rojo, que estaba escondida bajo la piedra.

"Son malas", comentan las voces en derredor. Parece otro augurio.

Se hincan entonces todos y circundan con sus cuerpos el lomo de la roca negra. Le pasan las manos por encima y se tocan la cara, los ojos y el cuerpo, para limpiarse de dolores. Cuando terminan, "ra-mean" con una palma el lugar que antes acariciaban "para que el rumiante no baje al campo, para que no les haga el mal llevando el granizo a la siembra", nos explica don Amado Hernández, uno de los mayores.

Recorren el ritual repetido en otras piedras, la última de las cuales la llaman El pescado, donde ponen flores rojas. En cada estación, en cada piedra, repiten las oraciones, los adornos con flores, las caricias a la piedra y los ramazos sobre de ellas, la ofrenda de fruta partida y el rocío de agua bendita.

Para terminar, los asistentes se turnan frente a las cruces para hacerse una limpia con ramas verdes. Luego de aliviar así su cuerpo dan paso al convivio. Comparten los alimentos que han llevado todos.

Arturo Lara, recién iniciado en las labores de atajar el granizo, expresa así su impresión de la ceremonia que acaba de culminar:

''Esta tradición debe ser preservada como raíz cultural. Aunque no tiene comprobaciones científicas, es evidente que tiene un gran manejo de energía".

Este ritual se hace tres veces al año: el 2 de mayo, luego el 14 de agosto, que es el día de la Virgen de la Asunción, para celebrar que ya están las lluvias, y finalmente el 2 de noviembre, para agradecer el final del ciclo agrícola.

En el camino de regreso, don Felipe Siles, quien ha vivido esta ceremonia durante sus 82 años de vida, pasa a ver su milpa. Está impaciente porque no han llegado siquiera las lloviznas y el calor es tremendo. Una vez que celebró la ceremonia su rostro está tranquilo: "si me va bien, con este terrenito sembrado de elotitos y dos parcelas de haba que sembré allá arriba, sacaría unos 10 mil pesos para toda la temporada".

Así concluye la jornada del 2 de mayo.

Al día siguiente nos trasladamos a Tepetixpa, también en el estado de México, donde don Alejo Usbaldo, el quiapequi mayor de Atlatlauca, Morelos, encabeza la ceremonia de pedimento de lluvia en la cueva de Canaltitla.

''Venimos a este templo -habla don Alejo Usbaldo--porque aquí nos enseñaron a pedir agua en el temporal". Y hace su diagnóstico: "sí va a llover. No mucho. Pero vamos a tener buena cosecha".

Este pequeño nicho natural está casi escondido en los límites de los estados de México y Morelos, en las faldas del volcán. El templo-cueva-nicho-Meca está a unos cuantos metros de la carretera federal que une Amecameca con Cuautla y a un costado de un campo de cultivo de maíz.

Los quiapequis están desconcertados. Manos anónimas retiraron las cruces de madera que habían depositado en la cueva y las quemaron junto a unos candelabros de barro. Sólo quedan cenizas y aún sale humo.

Preparan el enfloramiento. Encienden los sahumerios. Elaboran otras cruces con ramas de cuilote.

Ya el quiapequi mayor hace la llamada. Se hacen dos filas. Todos cargan arreglos de flores. Entran al templo. El mayor invoca por su nombre a los antiguos graniceros, así como otros lugares sagrados y por fin, realiza el pedimento:

''Señor de Chalma, venimos aquí a pedirte buen temporal para nuestros sementeros. Te pedimos nos socorras. Venimos a cumplirte porque es nuestro deber". Cantan y rezan.

Pétalos de rosa para ''glorear'' el lugar

Don Alejo Usbaldo guía todo el tiempo la ceremonia. Debido a su avanzada edad relega funciones a don Jesús Soto y a don Timoteo Linares, quienes acompañados por sus familias pasan a poner las cruces en el nicho, les colocan listones blancos, las enfloran y prenden velas.

Invocan: ''regresemos su espíritu al lugar donde nos han protegido de las tempestades y los grandes temporales".

Todos se forman en círculo y golpean con palos hacia los cuatro puntos cardinales.

Ahora pasan, siempre en fila, a la gran ofrenda: fruta, pan, mole con pollo, atole de atole. Se nombra a cada uno de quienes aportan ''los dulces alimentos", rezan y ofrecen los platos a los cuatro puntos cardinales antes de depositarlos sobre un mantel de plástico frente a la cueva.

Don Jesús Soto sube a la entrada del nicho y avienta pétalos de rosa para "glorear" el lugar.

Timoteo Linares, médico tradicional a quien la comunidad acaba de recibir como nuevo quiapequi, dice a manera de epílogo:

''Estamos en contacto con la tierra. Somos sacerdotes tiemperos porque fuimos elegidos por el tiempo.

Thursday, May 12, 2005

Mar Blanco

Así se llama el Mediterráneo en árabe. Yo lo llamo Mar Intermedio.

Wednesday, May 04, 2005

Sentimentalismo futbolero o You'll never walk alone

Después de 20 años, el mítico Liverpool está de nuevo en la final de Europa. Ayer noche Anfield se estremecía con el canto de los aficionados: you’ll never walk alone. Curioso himno para un equipo de futbol. Pero es que este no es cualquier equipo.

Poco o nada sé de futbol, pero algo sé de las personas, de los sueños y de las esperanzas. Y sé que los que se reúnen entorno al Liverpool son soñadores natos, porque son capaces de transformar un simple juego en un acto de fe, de amor y de deslumbrante heroicidad (y a las poetas en cronistas deportivas, diría mi papá).

“Make us dream” dice alguna manta en rojo vibrante de las que ostenta la grada. Esta temporada el Liverpool no sólo los ha hecho soñar, también se ha atrevido ha hacer sus sueños realidad.

Sin duda alguna es inspirador: así hayan pasado 20 años hay que meterle gol a la vida y defender la portería hasta el final.

When you walk through a storm
Hold your head up high,
And don't be afraid of the dark.
At the end of a storm,
There's a golden sky,
And thesweet silver song of a lark.
Walk on through the wind,
Walk on through the rain,
Though your dreams be tossed and blown...
Walk on, walk on, with hope in your heart,
And you'll never walk alone,
You'll never walk alone.
Walk on, walk on, with hope in your heart,
And you'll never walk alone...
You'll never walk alone.

Sunday, May 01, 2005

Nota roja

Ayer tiraron la casa que me gustaba. Estaba a la orilla del camino. Era vieja. Por sus ventanas se asomaban flores y manojos de hierba despeinados, verdes y amarillos enloquecidos por el aire. Entre el desierto de naves industriales y fierros nuevos era el único atisbo de pasado que nos quedaba. Parecía hecha por el hombre, ladrillo sobre ladrillo, casi con cariño. Tenía vigas fuertes de madera sosteniendo el techo de teja. La garra de una máquina enorme la destrozó a zarpazos mientras le apuntaba con la luz de una electricidad desoladora. No pudo hacer nada para defenderse, ni yo tampoco. Esta mañana encontramos sus restos sobre el campo de amapolas en el que descansaba.

Thursday, April 28, 2005

Sixty pater

Cuando pienso en mi papá me lo imagino sobrevolando el Sahara, cruzando el Atlántico, arreglando un avión en medio de las montañas, mirando una única rosa, gritando su edad en un cuartel de policía, dibujando un borreguito.

No es que me crea hija de nuestro querido Antoine, sino que al situarme en el mundo de los sueños y las letras, en el mundo del corazón, mi papá parece tan semejante: un valiente piloto capaz de oír el canto de las estrellas, de acariciar los cielos, de vencer las nieves, de desafiar las tormentas llevando palabras de amor de un continente a otro. Un tipo fiel a sus principios, encariñado con sus años, apto para desentrañar cualquier mecanismo. Un hombre ingenioso, dulce, apegado a la belleza, pero más apegado a los afectos, a los amigos, a los hombres, en el sentido del género humanos. Alguien que reconoce lo divino, porque lo ha visto, a quien esta visión lo hace sentirse más cerca de las personas. Un mago capaz de aparece en una simple hoja de papel un borreguito.

Puede ser porque las historias que Antoine contó nos las contó mi papá. O tal vez la realidad sea que este hombre que describo no sea más que mi papá y que sus cualidades se hayan quedado pegadas a la figura de Antoine mientras mi papá nos leía o nos platicaba las andanzas de su alter ego.

Con las palabras de Saint X, y con todas las que hiciera falta, mi papá nos hizo princesas, nos llevó de viaje, nos enseñó a mirar lo que no ven los ojos, a acariciar las rosas y a escuchar la risa de las estrellas.

Mi papá es un zorrito entre un campo de trigo, y también, cuando hace falta, una serpiente que nos muestra la realidad desescamada. Cierto que hay por ahí muchos papás, pero para mí, como la flor del Principito, es Único en el mundo porque me ha domesticado en toda la extensión de la palabra.

¡Gracias papito y feliz cumpleaños! Cuando tenga tu edad yo también quiero seguir creciendo y haciéndome como tú, más persona.

Wednesday, April 27, 2005

PHD 90210: El nuevo show de Snoopi y Lassie

Respuestas para Lucía:
1. ¡¡¡Escribiré, escribiré!!! Pero lo cierto es que mis obligaciones me lo impiden, JA! Bueno, en realidad mi...MALDITO LIBRO DE LOS SERMONES DE SAN BERNARDO QUE ES LA VIVA IMAGEN DE LA ETERNIDAD, AAAARRRRRRRRGH!!!!!!!!
2. Lo de maldita te lo acepto, por pura envida natural, y lo de adolescente, qué quieres, nuestra amistad data de aquéllas eras precámbicas ( o sea previas a los cambios que lo hacen a uno convertirse en un adulto), pero lo de vieja...¡no chingues Lucy! (fíjate, todo por no concederte el Óscar, ja ja)
3. “tengo mucho quehacer, pero no lo hago muy seguido.” ah, como yo... “la palabra ociosidad no me gusta tanto como procrastination.” creo que en español se dice postergación, aunque suena más bonito postergancia. Chido que venga del latín, yo me estoy aficionando (al latin, no a la postergancia, esa ya la tengo bien arraigada desde endenantes).
4. El que preguntó si existo es Jorgito, el hijo de Chayo quien también tiene otra hijita que se llama Marina y que es como una hermana mayor para mi (Marina, no Rosario). Rosario también es como una hermana para mí pero no sabría decir si menor o mayor, la mayoría de las veces más bien gemela. Y como a mi hermana Lucía también la oigo aunque no la oiga y la sueño y siento lo que le pasa. Qué metafísica ¿no? (¡como el caballo! ¿o era el Quijote?) Mi hermana todavía no tiene ni hijo ni hija, así que no ha podido preguntar nada. Pero como no le dieron beca para irse a UCLA se quedará en el D.F. a reproducirse. Si es niño le apodaremos el chilaquil con kechup y si es niña... se reciben sugerencias. Piensa que el hombre (muy querido, por cierto) es gringo. Y nació en Ohaio (¡¡¡ENOJAYO!!!). Esto de las parejas multinacionales... A los míos ni idea de cómo les vamos a apodar: podría ser algo como... OK, dejémoslo así. ¿Quedó explicado?
Un saludo para Toño Ramos y señoritas que le acompañan.
¡Salud!

Wednesday, April 20, 2005

Declaración de principios

Para Joaquín

El amor no se muere, puede que se adormezca, que se retire silenciosamente a un rincón de corazón, pero sigue siempre vivo, alumbrando dentro del pecho. Así es para mí, aún en la distancia no olvido. No podría, aunque quisiera.

Tuesday, April 19, 2005

El Puerto de Madrid o Multiculti I

Conducía el amado libio de esta mexicana regresando a casa, después de una tarde de felices encuentros como el viaje de un amigo gallego en un estante de la librería, la inspiradora casa fengushuiada de Mouna o los pastelitos de plastilina azul (mi favorita) confeccionados por María, cuando una pareja de orientales bajó la ventanilla del coche y nos pidió instrucciones para llegar al "puerto" de Madrid. ¿Será como el D.F. una costa improvisada gracias a la cual el resto del país se convierte en "interior"? ¿Sería su mercedes la nueva Nao de China buscando dónde atracar? pensé. Mahmud, más práctico, los orientó como pudo hacia el Aereo-puerto de Madrid que es, en términos oficiales, el único puerto de Madrid además del de lanchitas del lago del Retiro.

Tuesday, April 12, 2005

Azuqueca¿Y qué si rima?

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo (...)
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas
Kavafis



Viajando con Kavafis
camino a Ítaca
llegué a un lugar de la Mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme.

Como en la isla de Calipso
quedé cautiva de encantamientos:
leones
castillos que son ventas
molinos de viento.

No me importa qué rostro tenga Dulcinea
sino que me abrace
como una amiga
como una abuela
como una hermana eterna.

En esta ínsula pequeña
sigo soñando
las corrientes subterráneas de mi tierra
el sonido de sus atardeceres
el olor negro de la madera
mi valle, mi cuna de piedra.

Algún día
después de haberme detenido en los emporios de Fenicia
de haber recorrido una y mil Alejandrías
las alforjas llenas de coral, ámbar, madreperla
yo también
he de volver a mi aldea.

Mi nombre es Nadie
diré al molino de viento
y hacia Ítaca izaré las velas.

La encontraré pobre
como la del poema
pero no espero que me enriquezca
sólo que me abrace
como una madre
como una abuela
que me acune entre sus peñas.

Monday, April 11, 2005

Todo por Chretien

Victoria me martiriza con los Sermones de San Bernardo. Lo mío es mucho querer a Chretien o mucho querer a Lancelot ¿Por qué, si no por amor, se degluten 86 sermones de un monje (aunque el monje sea Clerval), se beben poemas en provenzal traducidos al catalán y se mastica el francés medieval después de las diez de la noche? Heme aquí, cautiva de la misma locura, dispuesta a todos los escarnios, en plena aventura. Lancelot persigue a la Reina y yo persigo a Lancelot. Pero ambos perseguimos otra cosa.

Friday, April 01, 2005

Me lleva el tren

Lo peor que uno puede escuchar en una estación de Cercanías son las palabras: “Atención, vía uno, el próximo tren no efectuará parada”. En ese momento toda la estación comienza a estremecerse, porque lo que viene es un tren como alma que lleva el diablo.

Su grito choca contra los andenes y levanta hasta el último grano de polvo, hace volar hasta el último papel, hasta el último empaque, hasta la última colilla. La conmoción de basura araña la nariz y los ojos, el peso sobre los rieles satura la cabeza, hace retumbar los huesos.

Cuando se va deja una sensación de vacío como si se hubiera llevado algo de ti entre las ruedas.

Luego hay otros trenes que tampoco admiten pasajeros. Se deslizan hasta la estación como ballenas oxidadas, chirrían su canto mientras acomodan su pesada carga y se quedan a dormir la siesta. Resoplan, crujen mínimamente y luego permanecen callados, como si no estuvieran.

Pero esos nadie los anuncia.