Sunday, August 17, 2014

Un día con Tamara Chubarovsky



 El cuerpo y la palabra
Ayer fue un día mágico para mí, pude por fin participar en una formación específica sobre el lenguaje en la pedagogía Waldorf y para mí no es poca cosa, es un posibiidad de conectar uno de los motores de mi vida (la palabra) con mi momento presente y un caminito que la Vida me está ofreciendo para seguir creciendo y aprendido, el sistema Waldorf.

Hace unos meses supe que Tamara Chubarovsky iba a estar en San Miguel de Allende en la formación para maestros dando un curso de una semana, y me retorcí de frustración y tristeza por no poder ir. Sentía que si alguien podía descubrirme mi verdadero sitio en estos mares antroposóficos era justamente ella y me la iba a perder. ¡Qué emoción cuando me enteré de que venía a Cancún! ¡Aquí, al lado de mi casa prácticamente, un curso chiquito que yo podía pagar y organizar con mi vida familiar! Reservé mi plaza hace más de un mes y este sábado me lancé con mis compañeros (oh feliz reencuentro) a Ximbal, una de las iniciativas Waldorf de la zona ¡otra escuelita de la selva!

Casi todo el curso pensé en mi querida hermana Yusra (es que tengo hermanas sufis tan mágicas) y el maravilloso trabajo que hace apoyando a niños con capacidades especiales en su desarrollo. Sentí que estaba sentada a mi ladito y me la imaginé trabajando con sus niños con toda devoción, suavidad, cariño. Me sentí tan agradecida de conocerla y de que haya personas como ella trabajando por los demás. Yusra nos regaló hace tiempo un DVD con rimas, juegos y canciones que hemos contado, cantado y gestuado hasta el cansancio. Así que casi todas las rimas y cuentitos que trajo Tamara al curso yo ya los conocía, pero pude descubrir su profundidad, su poder terapéutico, su función en el sano desarrollo del niño a nivel físico, emocional, intelectual, afectivo. ¡Cuánta riqueza en un sencillo verso que nombra y toca las partes del cuerpo! ¡Cuántas capacidades para desarrollar en el niño pequeño y qué oportunidad más preciosa para transmitir al niño contención, centro, amparo, cariño, presencia! (Aquí el link para verlo en videito: https://www.youtube.com/watch?v=-roU5m6CADs)

Es algo que me gusta mucho de la pedagogía Waldorf: se aprende con el cuerpo, se busca el desarrollo armónico de cuerpo, mente, alma (como sentimiento) y espíritu. Así la palabra entra por el cuerpo, como sucede en realidad de manera natural: cuando bebés mecemos y cantamos, cuando el niño crece un poquito más compartimos juegos con su cuerpecito (cinco lobitos, pon-pon-pon, aserrín aserrán), luego cuando ya tienen edad de explorar solitos el mundo las rondas involucran todo el cuerpo y ahí también va la palabra.

Esta sabuduría tradicional Tamara Chubarovsky la ha observado a la luz de las aportaciones de Rudolf Steiner sobre la cualidad de los sonidos y la esencia profunda de las letras, y ha desarrollado un método propio sobre cómo trabajar desde el lenguaje con los sentidos vitales del ser humano, tanto en niños como en adultos.

Además de gustarme sus descubrimientos me gustó su presencia, su energía para compartir lo que sabe, su fuerza y su sencillez. Sencillez en el sentido de claridad. Cuando uno tiene claras las cosas no hace falta dar vueltas, sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo, con quién y con qué lo tiene qué hacer, el mensaje llega directo, sin interferencia. Un gran trabajo.

Preguntas en el espejo
¿Y yo? me hizo preguntarme ¿yo qué tengo para compartir? ¿qué hay en mí que pueda enriquecer la vida de los demás? En realidad es una pregunta que lleva un mes dando vueltas dentro de mí, desde que soñé a una amiga de mi mamá, una mujer que ha sido muy importante en mi vida, casi un arquetipo, que me decía: ¿Y tú qué es lo que EN REALIDAD quieres hacer con tu vida? Desde lo profundo de mí salía un grito prísitino y potente: AYUDAR ¡YO QUIERO AYUDAR! Ella respondía: pero ¿quién va a querer que le ayudes si no sabes hacer nada?

Y llevo un mes dándole vueltas al asunto. En realidad creo que es un adelanto de la mi crisis de los cuarenta: ¿quién soy, qué he hecho con mi vida, hacia dónde voy, qué dirección debo tomar AHORA? Es decir, todos tenemos un don. Nuestra presencia en este mundo tiene el sentido de que aprendamos para seguir creciendo y acercándonos al Corazón del Cielo y de la Tierra, pero también para que aportemos lo que Dios nos ha dado, para contribuir al bien de todo y de todos en nuestra minúscula medida pero ¿y a mí qué me toca hacer? ¿con criar a mis hijas es sufciente aportación a la humanidad? ¿con tratar de ser buena persona basta? De verdad llevo días y días rebuscándole el sentido a mi vida hasta que por fin, esta misma mañana di con la piedra angular. Es una piedra pequeñiiiita, muy simplona, muy sin chiste, pero que seguro puede llegar a rellenar alguna grietita en la pared del Alma y hacerla más bella.

Yo sé usar las palabras. Amo leer, amo cocinar, amo estar con otras personas y compartir lo que he aprendido. También amo el camino espiritual que me han regalado, que empezaron a trazar mis abuelos y mis padres y que finalmente mi Maestro puso entre mis manos. Así que con una combinación de las anteriores algo bueno podré hacer con las personas que me rodean, creo que eso bastará. ¡Por lo menos me he quedado más tranquila de sentir que sí tengo algo para ayudar, aunque sea una sopa, o un verso, o unas palabras mágicas de las que le he robado al islam!

El verano se desliza hacia su final, el curso empieza con grandes retos y sorpresas, nos preparamos para empezar un nuevo ciclo. El ciclo anterior llevaba por nombre: "Hazlo bien". Fue muy pedagógico pero tremendamente sufridor. Este se llama: "relájate y disfruta", algo totalmente nuevo en mi vida pero que seguramente dará frutos nutritivos y delicioso ¡y si no, cambiamos de lema!

Buen inicio de ciclo para tod@s.

Thursday, July 31, 2014

Jabón y Cuchicuchi en: Paseo por la selva.

La Princesa Jabón tiene una mascota inseparable: la esponjita Cuchicuchi. Les encanta divertirse juntas y siempre están buscando cosas que hacer para no aburrirse en el Palacio.






En la imagen: La princesa Jabón, Cuchicuchi y la hermanita menor (todavía no sabemos su nombre). El Rey Limpio y la Reina Arcoiris. Halima colaboró con dibujos y texto.




Era una tarde calurosa. Jabón y Cuchi cuchi se aburrían enormemente en el Palacio Real. La Princesa Jabón tuvo una gran idea: Cuchi cuchi ¿qué tal si vamos a la selva a pasear? A Cuchi cuchi, que le encantaba perderse por ahí, le pareció una magnífica idea, y enseguida se prepararon para salir.

La selva era muy espesa y bonita. Había hojas gigantes que se enredaban en los troncos dando vueltas y más vueltas. Las flores colgaban de todas las ramas saludando con sus alegres colores. Un aroma de maracuyá y papaya flotaba en el aire. Las abejitas zumbaban contentas haciendo viajes de ida y vuelta a sus panales y saludando con sus antenitas a todas las flores. Familias de pájaros conversaban a gritos de un árbol a otro. Había muchos changos y a la princesa Jabón se le ocurrió que podrían trepar igual que ellos.

Los tallos enormes que se enroscaban árboles arriba podrían ser estupendos toboganes, y las lianas, unos maravillosos columpios. Entonces empezaron a trepar, a columpiarse y lanzarse rebotando en las grandes hojas, sin darse cuenta de que cada sitio que tocaban iba quedando cubierto de burbujitas de jabón.

Poco a poco las copas de los árboles empezaron a parecer copas de helado por la espuma blanca que hacía chopitos en las puntas de las ramas, las lianas brillaban con una fina y húmeda película color arcoiris, los troncos palidecían detrás de una densa capa jabonosa, los flores desaparecieron entre nubes de burbujas y los caminos de la selva se pusieron tan resbaladizos que todos los gecos se empezaron a gritar.

Mamá chango casi se cae de su rama con bebé changuito en brazos. Las abejas ya no podían orientarse de flor en flor porque toda la selva olía únicamente a Jabón. Pero la princesa y su mascota estaban tan divertidas que nada escucharon.

Tuvo que ir el Rey Mono en persona a pedirle ayuda al papá de Jabón. Inmediatamente envió el Rey Limpio a sus emisarios para valorar la situación y al ver la enormidad del desastre, exigió a Jabón y Cuchi cuchi que limpiaran todo inmediatamente a riesgo de quedarse sin cenar. Claro que para ello hubo que hacer sonar varias veces la caracola, porque princesa y esponja no hacían caso alguno entre resbalón y resbalón.

Bueno, se sentaron a pensar ¿cómo vamos a limpiar tooooodo esto? Para ello se necesita muchísima agua y aquí el agua ¡corre por debajo del suelo! Aunque la encontráramos nunca podríamos hacerla subir hasta esas altas copas para enjuagarlas como se debe.

De pronto Jabón tuvo una idea. La princesa y su mascota corrieron hasta la playa cercana y ahí encontraron justo lo que necesitaban: a la gran Cúmulus Nimbus, una nube como una montaña que seguramente guardaba el agua suficiente como para limpiar todita la selva.

¡Oh gran señora! Dijo Jabón, ¡te necesitamos! ¿serías tan amable de acercarte un poco más a lo costa y llover tu lluvia sobre la selva cercana para que los animales dejen de resbalar y las cosas recuperen su color y perfume original? ¡todos los animales están despistados y enfadados!

Y como a la señora Nimbus también le encantaban las excursiones no le costó nada ir a echar su agua sobre la selva cercana. ¡Fue una tormenta magnífica! Como si el el cielo entero se estuviera vaciando por un grifo enooooorme. Y cuando terminó el grifo se cerró y volvió a salir el sol. La selva quedó como nueva, poco a poco todo volvió a la normalidad. Por los agujeros secretos entre las piedras, el agua bajó hasta los caminos subterráneos y siguió corriendo entre cuevas escondidas hacia al mar.

Jabón y Cuchi cuchi volvieron felices y empapadas al Palacio Real. Las metieron a la secadora y cuando terminaron estaban tan cansadas que de todas maneras se fueron a la cama sin cenar.

Wednesday, July 30, 2014

Un ciclo y otro más: conclusiones de Ramadán







Vuelta a empezar
La muerte me estremece, sobretodo esas muertes no anunciadas, un infarto en plena noche, un accidente, una muerte de esas que no te deja ponerte en paz con tus cosas, despedirte, prepararte. Por eso dicen los sufis que cada día uno tiene que estar en paz como si fuera el último.Por la noche entregas el alma, y si vuelves a despertar al día siguiente es que has renacido.

Una de estas noches soñé que llegaba el crepúsculo, y sólo entonces me daba cuenta de que me habían sentenciado a muerte para el día siguiente. Había estado perdiendo mi tiempo, mirando a los vecinos, haciendo nada ¡no había escrito cartas para mis hijas, no había dejado mensajes de amor para todos los que amo, no sabía ni cómo le tenía que hacer para morirme! Y ya no tenía más tiempo. Lo veía con cierta paz y decía, oh qué bien, ya sé cómo termina mi hostoria, ha sido un cuento muy bello, pero también con tanta angustia de no haber preparado el futuro de mis hijas y de dejar tantas cosas sin arreglar.


A veces pienso que vine a esta gran puerta del inframundo solamente a ponerme en paz con mi muerte. Luego también recuerdo que la única forma en paz con la muerte es llenar de paz y de amor la Vida. Y vuelvo a empezar.

Ramadán y el secreto de la Belleza
Este mes de Ramadán me dio mucho para trabajar. Yo pedí limpieza y me sacó hasta las últimas telarañas. Mi trapito mágico fue una frase maravillosa que me regalaron y que al principio no entendí: "Sólo se puede ver lo Bello". No hay permiso de ver lo demás, porque donde pones tu mirada pones tu fuerza, le das poder. ¿Y si no veo lo malo, lo feo, cómo lo voy a transformar? me pregunté. Después me di cuenta de que no sirve de nada el mero hecho de ver lo malo, porque verlo no implica saber cómo transformarlo. Así que el secreto es ver la belleza que se esconde aún en lo más abyecto. Que la mirada traspase esa niebla de fealdad que esconde la verdad de las cosas, su belleza. Sólo así se puede transformar, aplicando esta sencilla regla. Sencilla pero no fácil, ¡lo que me costó descubrir la belleza de mis recuerdos más oscuros para devolverles la luz! Fue verdaderamente un grandísimo esfuerzo. Pero en Ramadán hay mucha ayuda para emprender grandes hazañas como ésta, alhamduliLah.

Fue realmente un mes lleno de regalos. Llegaron visitas hermosas de España y de Monterrey. La tía Cecy se echó un clavado al cajón de los recuerdos y nos ofreció imágenes HERMOSÍSIMAS llenitas de amor y esperanza de cuando éramos chiquititas e incluso de cuando sólo éramos un brillito en los ojos de alguien más. Creo que lo que más me conmovió de esas fotos es que están impregnadas de confianza. Las sonrisas, las miradas, los abrazos, los gestos de quienes están ahí son un "todo va a estar bien" potentísimo, maravilloso. Por si no fuera suficiente, después de un año de ser mamá monstruo trabajadora de tiempo completo ¡volví a ser mamá de tiempo completo! ¡Felicidad absoluta! Creo que lo que más me gusta en el mundo es ser mamá de mis hijas. Hemos paseado, jugado, contado cuentos, cosido muñecos, cocinado y descansado juntas. Lo necesitábamos. Nos hemos arrunchado y besuqueado y hecho cosquillas hasta hartarnos. Y además, con el pretexto de Ramadán he podido volver a cocinar como se debe: con tiempo, con alegría, poniéndole todos los cantos, las oraciones, los encantamientos a la comida. AlhamduliLah. Amo cocinar.

Y el ayuno...digamos que hay que saber cómo hacerlo: poco esfuerzo físico e intelectual, nada de pasiones (eos de enojarse gasta muchísima energía), mucho descanso, flexibilidad, optimismo, guardarse durante las horas más calientes del día, y mucho mucho descanso. Sentí como si en verdad estuviera descansando de todo el año de trabajo y me hizo mucho bien. Las niñas colaboraron al 100% y al final de cada día pudimos cenar juntos y dar gracias. Fue muy lindo de verdad.

Nuevo ciclo
Ahora, en cuanto recupere las fuerzas, a prepararnos para un nuevo inicio de ciclo. Insha'Allah sea más equilibrado que el anterior. Mucho hemos aprendido, mucho hemos reajustado y entendido. Playa del Carmen está lejos de ser un paraíso, pero tengo claro que lo importante es tratar de generar lo bueno aquí donde estamos.

Wednesday, May 07, 2014

Hasta pronto amado Sheikh



No creo que sea posible explicar el amor que puede sentir un discípulo por su maestro, por su padre espiritual. Y tampoco el dolor de la separación física. Ahora mismo tengo el corazón partido en dos. De un lado hay tanta paz, como si algo del mundo hubiera subido con Mawlana Sheikh Nazim y todo se hubiera quedado más ancho, hubiera crecido con él a una estación más alta. La intuición de que todo es perfecto y su partida también es perfecta. La alegría de suponer su tan anhelado en Encuentro. El agradecimiento infinito de que Allah me haya mandado justo a tiempo a esta vida para llegar a conocerlo. La maravilla de todo lo que este hombre bendito trajo a mi vida (¡tanta Belleza, Dios mío, tanto Amor!). La reverencia por el ejemplo de vida que nos deja. La gratitud por el trabajo de relojero, la delicadeza, la precisión con la que ha estado trabajando en mi corazón durante todos estos años. La certeza de que el amor nunca termina y une a los seres durante toda su existencia, sin importar que se encuentren de uno u otro lado de la frontera.

Del otro lado del corazón partido en dos hay un gran vacío. Una tristeza profunda como los mares. Una añoranza de sus manos y su sonrisa. Una gran sombra. Un silencio sin sentido. Una pausa. Un montón de preguntas. El mundo palidecido, el sol sin brillo, como si todo hubiera perdido su belleza, como si el mundo se hubiera quedado solo y yo me hubiera hecho muy muy pequeña. Y otra vez esa sensación de "orilla del mundo". No sé cómo será la vida sin mi maestro, no la concibo. Y no por una especie de dependencia. Para mí, de verdad, mi maestro era la alegría del mundo, la belleza del mundo.

Ahora depende sólo de mí (bueno, y de la Gracia, desde luego, de la Bondad que rige todo y nos trae lo mejor), depende de un trabajo que sólo yo puedo hacer por mí misma, de centrarme y conectar, de buscar a mi Maestro en las brumas de mi mundo interior, de marcar un camino para poder llegar a él sin dilación y con claridad absoluta sentirme de nuevo en su presencia. Con mi madre me tardé veinte años. Si me tardo veinte años en reencontrarme en el no-físico con mi maestro me muero, de verdad me muero.

Pero no me voy a morir. Primero voy a llorar mucho (o a escribir mucho en mi bonito diario) para sacar tooooda la tristeza y así vaciar el lado hueco. Luego voy a rellenar el hueco con lado bello. Voy a ir trayendo cosa por cosa, como una lenta mudanza. Voy a sacar todos los tesoros que tengo de Mawlana Sheikh Nazim y voy a llenar con ellos mi corazón entero. Al mismo tiempo voy a robarle tiempo al tiempo para sentarme cada día como buena exploradora a trazar ese camino dentro de mí hasta el lugar donde conecta con mi Maestro.

Llevo muchos años temiendo este día. Pensando que ojalá se acabara el mundo antes de que yo tuviera que despedirme de la presencia física de mi maestro. Uno de esos días escuché un poema en esa película italiana: El tigre y la nieve: "que quiten las calles, que se lleven las farolas", que desmonten el mundo en pocas palabras. Eso debe sentirse, pensé, que desaparezca tu maestro.

Sí, ya sé, ya sé que nada desaparece, sólo se transforma. Y que nosotros, los hombres, sólo nos deprendemos de nuestros vestidos terrestres y volvemos a casa. Pero, Mawlana, mientras me hago experta en el arte de ver lo invisible ¿qué voy a hacer sin tu presencia? Atesorar la vida que dejas en mí, tus preciosas enseñanzas, abrazarte con mi corazón sin duda, y llorar todo lo que haga falta. El amor no muere nunca y tú eras puro amor, así que sigues vivo. Mientras me vacío de todo lo que no es amor, quédate conmigo.

Les pido sus oraciones por todos mis hermanos y hermanas de la Tariqa Naqshbandia, por la familia de Mawlana Sheikh Nazim, que tengan consuelo y suavidad en estos momentos. Por mi Sheikh, para que reciba la más alta de las estaciones.

Insha'Allah aprendamos pronto a reconocer lo que deja vivo en nuestras vidas y así sentirlo cerca. 

Saturday, January 25, 2014

Navidad



En pleno azotamiento post visita familiar y honda depresión post vacaciones con mi hermana, se me ocuriró llevar a las niñas a ver Frozen, una historia de amor ENTRE DOS HERMANAS.Una juguetona y espontánea, la otra amorosa pero encerrada en su sentido de responsabilidad ¿nos presentía Andersen o es que somos un par de hermanas muy poco original? Total que yo en vez de ir a ver el cuento de la Reina de las Nieves fui a ver Lucía y Mariana en su versión invernal. BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA QUIERO A MI HERMAAAAAAAAAAANAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.Fati y yo gozamos y lloramos amargamente, Hali nada más gozó.

Menos mal al salir de ahí pudimos correr a casa de la prima que como "bonus track" tenía a sus amigos colombianos invitados a comer ¡oh Colombia, alegría, fuerza vital que baila por mis venas! y como cerecita del pastel ¡la cuñada Ale con mi hermoso hermoso hermoso hermosos sobrinito de cachetes colgados y una mirada que sale todavía del paraíso! Con estas pilas nos lanzamos al aeropuerto a recoger al papá de esta familia después de tres semanas de viaje. Muy feliz encuentro, como si la casa estuviera completa otra vez.

Las vacaciones pasaron muy rápido. Felicidad absoluta con abuelos, tíos, Lucía y familia. Paseos, playa, delfines, helados, alberca, kayak para Halima, juegos, cuentos, muchos abrazos y apapachos. Nada más pasar las navidades aprovechamos para ir escoltadas de sendos Hados Padrinos a operar a Hali de su hernia inguinal. ¿Qué hubiera hecho sin el abuelo Sergio y la tía Lucía? Bendición absoluta tenerlos cerca para acompañar tan extraño suceso como una intervención quirúrgica. Bendición de tener a los tíos mágicos para apapacharnos y acompañarnos también en eso. Gracias a Dios todo fue bastante fácil y al tercer día como prometió el médico, ya Halima estaba metida en el mar.

Fati por su lado volvió a la carga con ataque de bronquios, pero muuuuy suave en comparación con el pasado (entre otras cosas las manos mágicas de su abuela fueron determinantes, ¡gracias abuela Gungui!) Y yo, finalmente detecté los puntos que tengo que reforzar de mi cuerpo físico y además me hice el firme propósito de arrancarle al tiempo unos trozos, cueste lo que cueste, para atender mi salud espiritual, porque como bien sabemos una y otra se retroalimentan. Comer, comer, ese es mi propósito, y rezar, rezar, de todas las maneras posibles, para poder sacarle a la vida su jugo más dulce, estar donde tengo que estar y hacer lo que tengo que hacer. Insha'Allah.

Claro que la vuelta a clases igual me arrastró con su violento ritmo, y sólo va a ponerse peor, así que cuanto antes tengo que encontrar ese centro desde el cual puedo participar de la vida sin salir volando con cada vendaval. A eso hemos venido, a aprender y a trabajar. Sólo tengo que estar bien despierta para poder hacerlo con alegría y con amor. Insha'Allah.

Y antes de cerrar el post, tengo que dar gracias porque fnalmente, después de meses y meses de cariñosa preparación, apareció Germinal, diez años de poemas, mi propia Odisea entre México y España. No es un libro de viajes por tierra, es un libro de viaje espiritual, desde los cañones de Iturbide, hasta los destellos de Oriente, desde la singularidad de la memoria, hasta ese desdoblarse que es germinar otra vida y dar a luz. Todo eso y nada de eso. La palabra y el silencio. Quedó muuuuuuy bonito gracias al trabajo de amigos invaluables, y como siempre con el impulso de mi mánager que tiene una fe y una voluntad a prueba de bombas. Cuando yo sea grande quiero ser como él.

Un abrazo grande, por si queda algún lector por ahí. Escribir, volver a escribir, he ahí otro propósito importante.

Sunday, October 20, 2013

Sobre el abismo



Por fin, con el paso de las lluvias, los vientos, las tormentas, vuelve en nuestro trópico la claridad solar, y en nuestra "estación del alma" se enciende el farol otoñal que cantan los niños en el cole, con aquella misma canción que cantaba Halima en su primer kinder:

Yo voy con mi farol
y mi farol va conmigo
arriba brillan las estrellas
y abajo brillamos nosotros...

Efectivamente parece que empezamos a oler ya la calma, no la calma total y relajada, pero sí un ritmo un poco más pacífico ¡espero que no sea sólo el ojo del huracán sino su despedida hasta la siguiente temporada vital!

El comienzo de la temporada de huracanes en el Caribe coincidió con el comiendo de nuestra "nueva vida": escuela, trabajo, horario, rutina, achaques...Fue como si de pronto me hubieran dado cinco pelotas para hacer malabares sin haber nunca podido entendérmelas con una sola. Ahora (bendito Dios) estoy aprendiendo a hacer mabares con pelotas como todos los niños de nuestra escuelita; primero con una, lanzada cien veces al aire y vuelta a atrapar sin que caiga al suelo una sola vez. Cuando lo logras añades una pelota más, y así cien veces continuas hasta que puedes con tres y con cuatro pelotas. Parece una tontería, pero ese simple ejercicio da al cuerpo y a la mente un aprendizaje definitivo, una especie de estabilidad.

La red sobre el abismo
Uno de los milagros que han pasado en las útlimas semanas ha sido conocer a E, una chica maravillosa que ha llegado a la escuela y que nos encanta. En la búsqueda de un ritmo más sano para las niñas necesitábamos desesperadamente alguien que pudiera quedarse con ellas en casa durante las tarde de junta, para que no tuvieran que hacer jornada de 12 horas de trabajo como su mamá. Pero ¿de dónde íbamos a sacar a alguien de confianza para dejarle niñas y casa? En general se necesita TIEMPO para la confianza. Sin embargo E es casi como una tata: jovencita, cariñosa, juguetona, inteligente, de carácter despreocupado pero súper responsable ¡y libre por las tardes!!!

El primer día que E tuvo que marcharse después de haber pasado la tarde jugando con Fati, Fati la abrazó y le dijo ¡no te vayas no te vayas no te vayas quéeeeedate a viviiiiiiiir! Y entonces me di cuenta qué solitos estamos. No porque E no sea digna de tal pasión ¡al contrario! Sino porque me di cuenta de que no tenemos más niños y adultos a nuestro alrededor que nos arropen, o con los que formemos una verdadera familia cercana, un equipo, una red de protección. Claro que están nuestros amigos de la escuela, gente maravillosa, pero aún no hemos tenido tiempo de atar de verdad esos nudos de HACER LA VIDA CON LOS OTROS. Cada familia está tan ocupada, tan saturada de trabajo, tan liada con su vida social y familiar...Nosotros mismos tenemos tan poquito tiempo libre que cuando llega el fin de semana lo que queremos es estar juntos, vernos las caritas y decir: sí, aquí estamos, seguimos juntos, seguimos siendo nosotros.

Eso es lo que se deja atrás cuando uno se cambia de sitio, esa red que se va construyendo a base de TIEMPO compartido (muchos dikers, muchas celebraciones, muchas reuniones de grupo de crianza, muchos viajes en coche, muchas tardes de parque, muchos desayunos entre mamás, muchos corderos cocinados a cuatro manos, muchos viajes a Chipre, muchas jornadas de lactancia). Por más buena disposición que tengas, si no tienes tiempo para pasar con el otro o los otros nunca llegarás a conocerlos ni a apreciarlos, nunca podrás trabajar en equipo con ellos aunque exista entre ustedes un objetivo común. ¿O será que yo tengo un ideal tribal demasiado apelotonado? ¿será que tengo una expectativa demasiado pegajosa de vida en comunidad? ¿como si quisiera seguir viviendo con mis tíos y tener a la distancia de un brazo una risa de hermana, una broma de primo, un sabio consejo de madre-tía, una conversación reveladora con un tío-papá? ¿como si quisiera vivir perpetuamente en la casa de invitados de Mawlana y tomar té todas las tardes con mujeres mágicas mientras mis niñas juegan con otros duendes, cocinar todas las mañanas con hermanas de los cuatro rincones de la tierra, ir juntas a rezar...? ¡Ah, sí, eso es lo que mi corazón anhela, la yama'at, la cofradía espiritual!

Total, que algunos espíritus afines sí que vamos encontrando. Tengo una vecina increíble, con botas, capa de heroína e hija como las mías (creo que ya les había contado de ella), tenemos a súper E, tata adoptiva; tengo a mis súper compañeras del cole que ya me inspiran un GRAN cariño y son como una promesa de amigas del alma, como cuando ví por primera vez a Verito o a Chayo y SUPE que en un poco de tiempo nos uniría una gran amistad. Y un par de comadres muy chidas... Tengo a mi amada prima que aunque no veo mucho con los ojos del cuerpo, está siempre presente en los ojos del alma y tiene dotes de hada madrina igual que su mamá. Esa es una cosa linda de estar aquí: en España no era nadie, yo nomás. En Libia era "esposa de". Aquí soy la prima de Marieanne, que para mí es un poco como haber vuelto a mi casa natal, a la protectora sombra familiar, a la raíz norteña y "centreña". Vuelvo a ser hija de mis padres, nieta de mis abuelos.

Con todo, me sigue impresionando esa montaña de tiempo que nos queda por delante para tejer y hacer funcionar esa red de afecto y colaboración necesaria para una vida feliz. Ocho años tardamos en Azuqueca para tejer esa red, aunque en Barcelona sólo tardamos dos ¿cuánto tiempo tendrá qué pasar aquí para sentir bajo los pies esa red de salvación?

Haciendo equilibrios
Otro maravilloso encuentro: médica-acupunturista. Cómo se rió de mí con mi zodiaco chino: ¡dragón de fuego! es que ustedes los dragones tienen tan claro que no pertenecen aquí, que se la pasan encabronados por tener que departir con esta bola de pendejos, ¡ya relájate! o aprendes la humildad o te va a ir como en feria, wey. Además de mucha risa me encendió una luz dentro: el equilibrio y la humildad, eso es lo que tengo que aprender en esta estación de mi vida, a riesgo de mi propia vida, claro está.

¿Por qué el equilibrio? Porque abarco con mi mirada los extremos de las cosas (la salud, la alimentación, la educación) y me doy cuenta que no puedo seguir viviendo en ninguno de ellos. ¿Por qué la humildad? Porque hay cien mil cosas que quisiera hacer pero tengo que aprender a sondear mis límites (de tiempo, de salud, de energía, de dinero) y no sobrepasarlos. Y decidirlo desde mi centro, no desde lo que otros hagan o dejen de hacer, piensen o puedan pensar, aunque sean "otros" muy importantes como mi pareja o mis compañeros-jefes de trabajo, o mis hijas. Mi centro. ¿No es impresionante que un equilibrista pueda atravesar un abismo con solo permanecer en SU propio centro?


Humildad: no puedo ser la mejor mamá, maestra, esposa, amiga, hija, cocinera, yo, pero algo soy de cada una y ese poquito puedo intentar hacerlo con el máximo cariño. Equilibrio: el centro de MI vida, tiene que ser MI centro, y ningún otro. Sólo yo sé hasta donde puedo y hasta dónde debo, mejor dicho, tengo que ponerme atención para saberlo. Ya sé, no es nuevo, es la misma lección de siempre. A ver si ahora sí me la aprendo.

Poco a poco voy renunciando a mis extremos y encontrando mis centros. Cada evento, cada encuentro es una piedra lanzada en mi espejo de agua y me va indicando con las ondas que deja por dónde ir, dónde buscar.

Insha'Allah pronto vayamos encontrando nuestra fórmula para estar bien aquí con todas las variables.

Epílogo
Quería contar muchas cosas de la vida y de mi trabajo, pero tendré que dejarlo para otra ocasión. Sólo les comparto, por ahora, que volver a primaria, a ESTA primaria, está siendo muuuuuy sanador. Es como si la vida me hubiera dado permiso de volver a ser niña, pero sin olvidar todo lo que he aprendido por el camino ¡es un absoluto regalo!

Les pido sus oraciones de luz para nuestro proyecto de escuelita, para que siga su impulso de ser un espacio generador de SALUD para todos los involucrados y nos lleguen muchas muchas ayudas duraderas y fortalecedoras.

Queden con Dios y hasta la próxima.

(la imagen de la equilibrista la tomé prestada de: http://mattrioska.blogspot.mx/2013/03/la-equilibrista.html)

Sunday, September 29, 2013

Otoño


Los Waldorf describen esta época en que la luz empieza a retroceder y la oscuridad toma su sitio en la naturaleza, como "época micaélica", haciendo alución al Arcángel Micael y su lucha contra el dragón.

Así andamos, peleando por un rayo de luz que nos sirva de espada contra nuestros abismos, contra los mismos dragones de siempre que nos siguen rondando y nos dicen: no ames, no sonrías, no confíes, no creas...

Que Diosito y San Pepino nos amparen. Este ángel hermoso lo dibujó una de las maravillosas maestras de nuestra escuelita para contar un cuento lleno de luz a los niños.

Feliz comienzo del otoño y que la paz sea con ustedes.

Wednesday, September 11, 2013

Mamá trabaja



El texto de Ramadán se me quedó enterito en el cybertintero. Ya escrito, pero era demasiado largo y denso, y en espera de correcciones pasó su momento. Creo que lo esencial fue en realidad la maravillosa sensación de conexión (sentarse a rezar y sentir un ventanal a la Belleza más absoluta del universo, como una sonrisa envolvente, eterna y llena de amor) en contraste con lo incómodo de ayunar en el Caribe. Y además los "nuevos sentidos" que me regaló este mes de ayuno: comer con consciencia (¿qué quiero, qué necesito?), moverme por la vida con atención a mis necesidades (descanso, actividad, distracción, trabajo, compañía, soledad), AGRADECIMIENTO (de verdad que eso de poder comer y beber es una INMENSA bendición).

Unos días después nos vimos irremediablemente proyectados a la vida laboral, con un marido en cama (10 días le duró) y la arraigada costumbre familiar de que mamá cocina, cuida, compra, lava, limpia, levanta, acuesta, pone y quita. Así pues, las primeras semanas han sido una AUTÉNTICA locura. Llegué a sentirme verdaderamente al límite de mis fuerzas y a replantearme todo nuestro proyecto actual de vida.

Creo que todos nos sentimos un poco abandonados y hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto mi trabajo en casa (ese que hacemos todas las mamás y que nadie reconoce, ni nosotras mismas) es importante. Yo soy el corazón de mi hogar, yo soy el calor de este fueguito en el que todos nos podemos sentir abrazados. No yo sola, claro, pero sí sentí muy claramente que muchísimas bendiciones llegan a la familia a través de la presencia de la mamá en la casa. Y me sentí un poco Eva expulsada del paraíso compliendo jornadas laborales en vez de cuidando mi casa y a mi familia.

Gracias a Dios, en los días siguientes hemos logrado ir acomodando cosas, repartiendo tareas, ajustando el reloj, consiguiendo más ayuda. Vamos logrando hacer cambios para que todos podamos estar bien atendidos y cuidados, pero sí ha requerido redefinir nuestros roles y expectativas a fondo, lo cual no es nada fácil pero está muy bien.

Nos quedan muchas cosas por terminar de afinar para que la música de "mamá trabaja" suene del todo bien. Pero en las poquitas semanas que llevamos danzando a este nuevo compás ya nos ha dejado avances que enriquecen muchísimo nuestra vida, por ejemplo: tiempo SOLOS para papá y mamá, tiempo para hacer cosas felices LOS CUATRO y TIEMPO PARA MÏIIIIIII. Sí aunque parezca contradictorio, ahora que trabajo fuera de casa siento que tengo tiempo ¡para mi!, porque lo que estoy haciendo me gusta TANTO que lo gozo como un pasatiempo (eso lo aprendí de mi sabio padre: dedícate a algo que AMAS y NUNCA tendrás que "trabajar"). También reconozco que esta inmersión a las profundidaes antroposóficas me ha dejado algunos ahogos y que extraño mucho otras lecturas y mis propias escribideras y conjuros...pero ya llegará, ya llegará.

Por lo pronto mañana es mi cumple. Y es el primer cumple que celebro en México desde hace...¿ocho años??? Quiero tamales. Quiero pasar tiempo con mi marido y mis niñas, y también ver a las personas queridas de por aquí. Esa es otra cosa que adoro de mi trabajo: mis compañer@s son personas MARAVILLOSAS. Sí que tengo suerte.

Gracias a ustedes por estar ahí. Reciban un abrazo con amor, M

Wednesday, July 10, 2013

Ramadán Karim









Quesadillas con dátiles y cuscús con aguacate
(España-Libia-México)

Hace justo un año dejamos España para irnos a instalar PARA SIEMPRE a Benghazi. Llegamos con tantos sueños e ilusiones, y lo primero que tuvimos fue una casa vacía, una familia amorosa y un PRECIOSO Ramadán en que ayunamos, desayunamos, cocinamos, limpiamos, rezamos con nuestra familia, especialmente con mi suegra y cuñada Amal. Recuerdo con especial cariño las noches después de cenar en que Amal y yo nos poníamos a hablar largo y tendido sobre TANTAS cosas mientras, sin prisa alguna, lavábamos platos, limpiábamos lentamente la cocina para estirar el tiempo y la conversación.

Fue un regalazo VIVIR cada noche como una auténtica Navidad, con su hermoso lado espiritual pero también con su lado tan humano de cansarse cocinando, dejarse llevar un poco por el ego preparando exquisiteces, celebrar con todos los sentidos escuchando el athán, probando los platos tradicionales cocinados por Ummy, descubriendo con los ojos toda la estética asociada a la época, redescubriendo con el olfato perfumes maravillosos de frutas, pasteles, guisos. Totalmente entrañable.

Hoy, un año después, empezamos de nuevo el ayuno de Ramadán, sólo que en nuestro nuevo hogar, en México, bendito Dios, en el Caribe. Insha’Allah tendremos facilidad para cumplir con nuestro ayuno, que como ya les he contado otras veces, no tiene el sentido de martirizar el cuerpo sino de fortalecer el espíritu. Ramadán en una GRAN ocasión para conocerse a sí mismo (para observarse, para descubrirse), porque ¿dónde va a estar el camino hacia lo Divino sino dentro de nosotros mismos?

Aquí, ¡qué suerte! tengo papayas, mangos, aguacates, salsitas varias y muchos MUCHOS antojos para regalar mi añorante paladar. También bendito Dios tenemos los medios y los modos para cumplir con nuestro ayuno y con nuestro desayuno. El mes nos ha pillado justo en vacaciones, y aunque haga calor, así es muy fácil adaptar los horarios y administrar las energías.

Nos falta nuestra amada familia libia, y nos falta (voy a llorar), nuestra amada familia naqshbandi de España: romper ayuno todos juntos aunque sea una vez por semana, ayunar codo a codo todo el mes, compartiendo el esfuerzo de seguir una práctica musulmana en tierra de cristianos, que es un poco nadar contra corriente todo el tiempo en cuerpo y alma: nadie comparte tu estado de mente, ni tu recogimiento o arrobamiento espiritual, ni tu torpeza o lentitud de cuerpo, más que tus hermanos naqshbandis, claro. ¡Hacer diker los viernes! (nuestros hermosos cantos, la herencia y la esencia de nuestra orden).

Y me falta nuestra tribu de amigas y amiguit@s para pasar las largas horas vacacionales y para hacer equipo con el cuidado de niñas. Aquí, también gracias a Dios, hay muchas facilidades entretenedoras de niñas como alberca, parque, playa, pero todavía no tenemos muy “aceitadita” nuestra red de familias como para poder apoyarnos y hacer más ligero el cuidado y entretenimiento de las niñas.

Bueno, no es quejumbre, es más bien rendir tributo y agradecer a quienes, de un modo u otro, han sido parte de nuestros ramadanes en estos últimos años. Estoy feliz y desconcertada de empezar un Ramadán en mi tierra.

Un año, diez años.

Es un buen momento, sin duda alguna, para integrar lo vivido en este año. Los viajes, los desprendimientos (otra vez mis libros, caramba, mi ropa, Mercadonaaaaaaaaa), los encuentros, los reencuentros, los desencuentros. La BARAKA (la Gracia divina) nos ha acompañado en todo nuestros periplo, los ángeles que se han hecho presentes en cada pasito del camino para confortarnos, aliviarnos, alegrarnos, provernos, curarnos.

Coincide para mí con un momento de tratar de hacer lo mismo (digerir, al fin y al cabo) con los diez últimos años de mi vida ¿quién era cuando me fui, con la maleta cargada de sueños, quién soy aquí y ahora, al final de este viaje?

Casualmente (juar, juar) empezar a prepararme con profe Waldorf, participar del proyecto de cole de mis hijas (hacerlo mío en resumidas cuentas) me está dando la estructura, el tiempo, las lecturas, la oportunidad de organizar todo lo aprendido, de enhebrar todo lo vivido en un tejido con sentido (ado, ido, to, so cho, perdón).

La antroposofía (que es la filosofía que inspira la pedagogía Waldorf) me está sirviendo de telar. Desde ahí puedo organizar los colores de mis vivencias, ordenar los sueños ilusos y los que se fueron haciendo realidad, acomodar las sorpresas que me dio la vida como el seguir “siendo nadie” sin mi título nobiliario académico, la mano extendida de mi Maestro (que Dios lo bendiga y le de un paraíso en esta vida y en la otra), ¡un marido libio!, ¡dos hijas! Mi aparentemente inútil experiencia como mamá ¡sí me sirve! para dibujar en este tapiz. Y mis años anteriores de tallerista y revoltosa social creativa, también le sirven de entramado a esta alfombra.

Como ven, he encontrado mi sitio. Está claro que tengo que echar mano de TODO lo que he vivido (lo sagrado y lo profano, lo académico y lo festivo, lo laboral y lo humano) para hacerme cargo del trabajo que me pone la vida en este momento: ser maestra es representar a la Vida ante un grupo de niños, y mostrarles con tu mirada (no con tus rollos) la Belleza, la Bondad, la Verdad que se esconden detrás de una hoja, en un trazo, en una palabra, en un gesto, en una persona.

De pronto me siento como una oruga metida en su crisálida. Tengo este Ramadán para tejer mis alas con las muchísimas lecturas antroposóficas que me esperan, y con todas las experiencias de mis 36 años de vida. Por lo menos unas alas que me sirvan para empezar a volar por este nuevo cielo selvático, marino y cavernoso. En agosto debería poder decir a mis alumnos y a mis compañeros: aquí estoy, estas son mis manos, mi corazón, mi cuerpo, mi cabeza ¿para qué soy buena?

AlhamduliLah wa ShukrliLah. Bendito sea Dios y gracias a Dios. Que las bendiciones de este Ramadán se extiendan sobre tooooodas las personas, y que en particular a las personas que amamos, las toque con su luz y su protección.

Wednesday, June 19, 2013

¿A qué me dedico?

Adivina adivinador, a partir de lo que hice el día de hoy:

Esta mañana, como todos los días, entonamos cantos para saludar al sol, a la tierra, al viento, al agua y a todos los seres. Recitamos poemas para empezar el día y practicamos nuestras alabanzas al glorioso Apolo. Revisamos temas de historia antigua, botánica, geografía y geometría. Marinamos peces, ayudé a encender un fuego maravilloso para cocinarlo todo. Ensayamos una pieza teatral. terminé la carita y aprendí a hacer el pelo de un muñeco precioso con aguja y gancho. Participé en un fantástico banquete. Terminé mi cuento de la Princesa Jabón y su amiga Cuchicuchi en el Taller de Escritores.

Elige de entre las siguientes opciones:

1. Sacerdotiza maya
2. Sierva de Apolo
3. Cocinera en un castillo perdido en el tiempo
4. Institutriz
5. Artesana
6. Escritora
7. Todas las anteriores: ¡maestra de primaria Waldorf!

¡Acertaron! Empieza una nueva vida para mí: formación, trabajo, selva, arte, aprender, enseñar, crear y recrear. Cerquita de mis hijas, vecina de un mar turquesa, entre gente maravillosa. ¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!

Me esperan muchas lecturas apasionantes y muuuchos retos. Muchas risas, seguro que también muchas frustraciones y esfuerzo. Habrá que reformular tooodas las dinámicas familiares, reinventar nuestras relaciones, descubrir hasta dónde llegan nuestra creatividad y nestras fuerzas. Le doy la bienvenida con los brazos abiertos. AlhamduliLah wa shukrliLah y que Diosito nos ampare. ¡Cantos, gritos, saltos de felicidad! ¡Voy a ser maestra Waldorf!!!!!!!!!

Thursday, June 06, 2013

Cuentos sin Aspavientos




El Hombre necesita de imágenes: para conocer su lugar en el mundo, para explicarse lo que sucede dentro de sí y a su alrededor, para alcanzar lo Icongnoscible. Para ello ha de valerse de la Imaginación, que gracias a Ibn Arabi sabemos que es un órgano de percepción, y gracias a los antiguos relatos sufis, sabemos que se asienta, igual que el Intelecto, en el corazón (al principio Dios creó el intelecto, y para albergarlo, creó el Corazón).

Por ello el papel de los cuentos, narraciones, cantos, poemas, el papel de la literatura oral y escrita es esencial: faculta al Hombre para utilizar su Imaginación, es decir, para concebir sus propias imágenes interiores a partir de las formas primordiales que va transportando la tradición. Y no hablo sólo de leyendas, mitos, tradiciones. Como bien sabemos, la literatura contemporánea también se inscribe, es heredera de una larga tradición lingüística de la que forma parte.

Tengo una nueva pregunta en mi vida: ¿cómo contar cuentos a niños sobreestimulados, de manera capten su atención sin ser exagerados, chillones, saturados, es decir, sin ser sobreestimuladores a su vez? ¿cómo contar cuentos de una forma sencilla y bella que permita que la Imagen contenida en cada cuento brille por sí misma, ante niños que están tan saturados de imágenes que serán incapaces de permanecer el tiempo necesario re-creando interiormente las imágenes que les ofrece una historia por sí misma?

Uno de los pasos es abrir y cerrar el tiempo del cuento de manera ritual, situar la narración dentro del “tiempo sagrado” que necesariamente se aparta del tiempo cronológico puesto que se inscribe en otro orden de cosas. Pongamos por ejemplo: el diker. Cada vez que hacemos diker usamos las mismas palabras, los mismos gestos, los mismos cantos que se han usado durante siglos. Cada diker escapa del tiempo y asume el suyo propio: su propio inicio, su propio desarrollo, su propio fin. Y cuando termina, el tiempo cronológico continúa. No son las nueve, es la hora de dedicar bendiciones, no son las nueve y diez, es la hora de recitar los hermosos versos del Corán, no son las nueve treinta y cinco, es el momento de abrir el corazón a los Bellos Nombres de Dios e invitarlos a mirarse en nuestro espejo, no son las diez, es el momento de agradecer el milagro de estar reunidos en espíritu con nuestros Maestros…

Así cada sesión de cuentos debería tener su propio ciclo mágico, desplegar su propio momento definido por una bienvenida, una preparación, un canto, una invocación, una luz que se enciende, una narración que se entreteje con silencios para que el público tenga espacio para imaginar, para sentir, para escuchar los ecos que forma el cuento dentro de sí, para darle el sentido único sólo él le puede dar. Quizá un poco de música podría ayudar a entrar y salir de esta mágica inmersión en el Océano de las Historias, este Ganges primigenio en el que Hombre, Palabra y Símbolo se encuentran, en el que la Imagen tiene ocasión de renacer para cada uno y así hacernos renacer.

¿Y cómo danzan en esta ceremonia lo sagrado con la alegría, con la risa, con la sorpresa, con la espontaneidad? ¿Cómo hacer para que abarque el tiempo cronológico necesario para que la gente lo tome en cuenta, le haga hueco en los vaivenes de su vida? ¿Cómo se reconduce a niños acostumbrados a recibir una cantidad brutal de imágenes prefabricadas por segundo, a contemplar el nacimiento de una imagen dentro de sí mismos, a mirar para adentro? ¿Cómo? ¿Gradualmente, poco a poco? ¿Les damos primero muletas, algún soporte visual o auditivo además de la palabra? ¿Les pedimos que usen su cuerpo para ayudar a conducir la historia? ¿Y será que, al final, las historias para niños pueden contarse desnudas del todo, sólo la palabra?

¿Cómo aplicar mis descubrimientos antroposóficos (que entroncan con una serie de decubrimientos que empezaron hace 10 años) a esto que me ENCANTA hacer: contar historias?

He aquí una aventura más para esta Lechuza de los Mares.

Saturday, May 11, 2013

Para acompañar la entrada anterior




Contra reloj


Hay pocas cosas más frustrantes que escribir con los minutos contados ¡si escribo contando minutos no voy a  poder contar mi historia como es debido! En fin, es lo que hay.

Seguimos parcialmente desconectados, con una “nube de internet” que (casi mejor) no entra en casa, por lo que hay que Organizar La Situación Conectiva: acomodar casa, acomodar niñas, hacerse un hueco en el tiempo-espacio para salir a la palapa y esperar que los átomos (esos pequeños planetas) se alineen (hay qué raro se ve escrito) y uno pueda acceder a la telaraña virtual y que éste funcione con algo de eficiencia.
Con el teléfono, tres cuartos de lo mismo. La señal del celular no entra en casa (también más sano, total) así que los moviles permanecen inmóviles junto a la ventana por si milagrosamente logra entrar alguna llamada o algún mensajín.

Así que el correo lo veo de vez en cuando, facebook cada dos o tres días también, y casi nunca logro contestar porque la comunicación se pasma entre la lentitud de nuestra compu tortuguil y el intenet chafo. O será todo aquí se nos está relajando. Estamos más presentes en el aquí y ahora, que es realmente donde tenemos que estar. Y está bien.

Por favor no se confunda nuestra actual desconección con ingratutid o, ¿cómo decía Sor Juana?, inconstancia. Pensamos muuuuucho en los hermanos y amigos de los dos contintentes que hemos dejado atrás. “esto le encantaría a Fulanita” “¿qué diría Sutanita si viera esto?”, ¡mira, esto hay que contárselo a Perenganita!”, “te imaginas aquí a Menganita?” Así nos van acompañando en nuestras microaventuras playenses aunque luego nos tardemos siiiiglos en hacerlos partícipes. Y otra cosa aún mejor, ante la imposibilidad de estar mandando nuestro cariño y agradecimiento de viva voz (o de viva letra pues) estamos rezando muuuuucho por todos y todas las que están con nosotros de puro corazón, y le pedimos al Jefe les mande lo mejorsísimo, que los guíe y los proteja, que les retribuya con el mejor de sus regalos por todo el cariño y la ayuda y el tiempo y la energía que nos han regalado. Esa conexión sí mola, jeje.

Por aquí las cosas felices y con apertura, ya llegó nuestro cochecito (¡gracias Pá, Tío Cueñitos y Tía Güera!), nuestra casita ya va pareciendo un hogar multicolor, las niñas ya van cogiendo el ritmo de nuestra feliz feliz escuela, y nosotros andamos a la búsqueda del mamut, o sea, de la provisión.

Como parte de esa búsqueda yo estoy DESLUMBRADA leyéndome el programa de estudios de las escuelas Waldorf y con grandes muy grandes ilusiones de haber encontrado un nuevo filón que me permita integrar a mi poeta, mi promotora cultural, mi apasionada lectora, mi contadora de historias, mi niña interior, mi ser maternal, mi luchadora social, todas esas voces que me bullen por dentro (del sust. Bulla: follón, discusión, ruido), en una sola actividad. Pero todavía está en fase germinal, ya les contaré cuando floresca. Al final parece que sí voy a poder contribuir modestamente a cambiar el mundo, y eso me hace sonreír.

Aquí seguimos, ajustándonos al clima la comida el horario la luz las tormentas las playas las selvas la multitud de seres que nos rodean y la madeja de trabajos personales que nos compañan siempre y poco a poco debemos destejer hasta convertirlos en un solo hilo dorado que nos reconecte.

Pase lo que pase intento dejar abierta esta ventanita, para que nos sigan acompañando. Reciban un abrazo con muchísimo amor.

Sunday, March 31, 2013

Reencuentros II: La máquina del tiempo







Nuestra llegada a Playa del Carmen fue sumamente feliz, con prima querida, adorado padre y adorada mearrastra asesina en el aeropuerto; hotel feliz, patrocinado por el padre y la Gungui, coche feliz, cortesía de los primos, asesoría y acogida feliz y amorosa de prima y familia.

Y la tierra ¡qué puedo decir de la tierra! Selva, arena blanca, mar color turquesa, gente AMABILÍIIIISIMA, viento, nubes, sol, pura vida. Todavía me tambaleo entre el acento que fue mío de origen y el que he utilizado para comunicarme durante diez años en España. La espontaneidad elige a veces uno y a veces otro, y otras veces mezcla los dos, vosotros saben…

Muy feliz ha sido también el reencuentro con sabores y olores de antes (¿por qué importarán tanto las papilas???) Tamales, tostadas, taquitos, tortillas, toneladas de aguacates y frutas tropicales, salsas exquisitas (ahora mismo me estoy zampando unas tostadas de aguacate con salsita y un té verde con jazmín, mmmhhhhhhhh).

Lo que sí yo no esperaba era reencontrarme con una personita que tenía bastante olvidada: la Mariana que se fue hace diez años. Y peor, la Mariana que he sido en este país desde que nací. No es que yo no me caiga bien, al contrario, creo que soy de lo mejorcito que hay (jaja) ¡mi trabajo me ha costado!!!! Es sólo que no estaba preparada para reencontrarme con mi pasado de manera tan brutal, y sin embargo, era obvio ¿verdad?

Hace dos días en el supermercado me saltan a la yugular unos huahuzontles (hierbajos en racimo) ¡esos mismos huahuzontles que hacían saltar de gusto a mi mamá la rara ocasión en que podía encontrarlos en Monterrey!, aunque después la cajera tardara mil años en cobrárselos porque no sabía lo que eran. ¡Mi mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mi mamá que ya no está! ¡Mi mamá que no vino a recibirme! ¡Mi mamá a la que no voy a poder llamar con mi tarifa de teléfono sea la que sea ni con ninguna aplicación de smartphone, no importa cuál compre! Mi mamá a la que no voy a poder pedirle su receta de salsita, ni invitarla a comer tacos de papas fritas a la barra de mi casita nueva, mi mamá a la que no voy a poder llevarle a sus nietas, a la que no voy a ir a recoger nunca al aeropuerto, la que no se va a tomer un cafecito con Mahmud, a la que no voy a poder enseñarle muerta de risa la versión RAAAAAAAAAAAAAAM que inventó mi hermana el otro día por Skype. BUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAA QUIERO A MI MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

La suerte (consolémonos puésn) es que estos años de magias me han enseñado a encontrarme con mi mamá en un espacio atemporal (¡ah verdad!!!!) en que puedo sentir todo, toditito su amor y su presencia entera. Pero es que, como decía mi terapeuta ¡la quiero con chongo! (¿cómo podría decirse en castellano??? Cuando no te conformas con lo que tienes por más bueno que sea…). Otra suerte muy suertísima es que tengo a mi papá, mi mearrastrita y un montononón de amores (amigos y familiares) a dos horitas de vuelo ¡y a mi hermana a sólo dos horas de diferencia horaria para platicar y platicar!!!!

De pronto me encuentro aquí, en el mismo lugar (vale, nunca había vivido en este preciso rincón del país pero qué más da) sólo que con dos retoños, un marido, un Maestro, un doctorado trunco y obsesiones de más (por ejemplo, los petroquímicos en la cosmética y los aditivo alimentarios). ¿Y ESTO CON QUÉ SE COME? Es como si se me fuera la señal, como si me fallara la memoria reciente y mi aparato respondendor no tuviera  con qué contestar a los estímulos. Las respuestas de hace diez años a preguntas simples como: ¿qué cenamos?, no aplican, y las de hace diez días, tampoco.

Todo ese proceso de ajuste por el que pasan las personas normales (o sea, sedentarias) con sus seres queridos cuando se comprometen, se casan, tienen hijos, van eligiendo nuevos caminos…pues eso no lo tuve yo, o lo tuve a distancia…muy edulcorado.

Empiezo a soñar y a extrañar a las personas que formaban parte de mi vida cuando me fui, y no sólo a las personas sino a las cosas que hacía y que tenía o creía tener, como una graaan libertad de movimientos, diversión, ocupaciones interesantes. Era parte de una tribu y esa tribu aquí y ahora no está ¡y cómo me hace falta!!!!

Por lo demás, nos encontramos de nuevo como hace nueve meses: en una casa vacía, pero nuestra; sin nuestras pertenencias, pero con la posibilidad de hacernos con nuevas; extrañando mucho a los amigos y familia (¡tataaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas)!, pero con mucha ilusión de los que aquí encontraremos, y con el “colchoncito” de ese pasado, de esa tribu que un poquito sí que alcanza a abrazarnos.

Ora seí, ya llegamos.

Seguiremos informando.

Friday, February 22, 2013

Reencuentros




Vic en el Paseo del Prado
Salimos de casa un poco después de despuntar el alba, porque aquí en España el alba despunta muy tarde, y nos lanzamos a Madrid a un día muy lleno de reencuentros. El primero de ellos con mi gran amigo Vic, después de cuatro años. Llegamos a Neptuno justo a tiempo y entramos en el Starbucks cargados con las sillas de coches de las niñas, la mochila de sus cosas, nuestros legajos de trámites y mucha emoción.

Ver a Vic después de tanto tiempo fue como me lo había imaginado: como si hubiéramos estado ayer mismo tomando café o paseando por Monterrey. La misma alegría, la misma frescura, el mismo cariño. Me contó muchas historias de lugares y personas muy queridas. Fue muy curioso tratar de imaginar ese lejanísimo territorio natal, esos rostros conocidos ejerciendo roles desconocidos.

Qué gusto poder acompañarlo fugazmente por sus recientes viajes y aventuras, celebrar sus logros, y sentir entre sus palabras un poquito del calor de mi tierra, los viejos amigos, los viejos lugares. Qué ilusión simplemente imaginar la posibilidad de recorrer aquellos espacios nuevamente y compartir con aquellas personas lo que he aprendido estos 10 años.

¡Gracias Vic!


Un café con Xavi Alonso
Si ustedno sabe quién es Xavi Alonso yo se lo diré: uno de los jugadores de fútbol más guapos de Europa, campeón del mundo, campeón de Europa y no sé cuantas cosas más.

Mientras subíamos por la Carrera de los Jeronimos hacia el consulado de México, mi amado tormento comentó: Jo, yo me quería tomar una foto con Xavi Alonso, pero Halima no me quiso acompañar.

¿Con Xavi Alonso???? Ya me parecía a mí que había visto a alguien conocido en aquel café, pero pensé que era alguien de nuestro remoto pasado y no de nuestro presente televisivo. ¡Me lo podías haber dicho a mí! Yo sí que me hubiera tomado una foto con él, pero claro, a lo mejor él no hubiera querido tomarse la foto conmigo.

Y me quedé pensando qué divertido hubiera sido poner esa foto en mi muro del feis. Ja.

Por su parte, Halima y Fátima se fueron con nuestros amigos Fouzia y Gibril a desayunar croissants, donuts, leche con chocolate; a disfrazarse, buscar tesoros, comer pizza y finalmente ya todos juntos, disfrutar de un parque y golosinas. Fue como un día de Navidad, como un cumpleaños. Se la pasaron tan bien que querían quedarse a dormir en casa de los tíos. Esas pequeñas cosas que tanto les gustan pudieron disfrutarlas a lo grande. Sí es bonito Madrid. Y es una delicia poder estar cerca de estos amigos.

Salsa de granadas con nuez
Ya todos juntos tomamos un bus para encontrarnos con más amigos entrañables en un lugar muy especial: un pequeño rincón iraní en pleno centro.

El cariño auténtico tiene un sabor especial. Esta vez sabía a arroz basmati y salsa de granadas con nuez ¡mi plato favorito! Y también a cuscús marroquí. A historias de siete meses, a risas, a abrazos, a cambios profundos o, mejor dicho, a procesos de transformación.

Fue curioso constatar como muchos, por o decir todos nosotros, estamos en transición aunque de maneras diversas, fue hermoso sentirnos parte de una familia de andariegos y ver que aún estando en diferentes espacios físicos, seguimos siendo compañeros de camino.

Salí de Persépolis, ese sitio mágico, con la inmensa alegría de volver a abrazar a amigos tan queridos, con infinito agradecimiento por estar rodeados de tantísimo cariño y también con la incógnita de por qué nos quieren tanto y cómo podríamos corresponder en modo alguno a todo lo que nos dan.

La bisabuela Bertha en el dentista
Después de cinco meses de intoxicación mercurial, llegué por fin al consultorio de María a retirarme el empaste que tantos problemas, pero también tantos aprendizajes me trajera.

Resulta que María es de estos profesionales de la salud que te descubren los fondos emocionales de tus síntomas físicos. Y en mis muelita que, yo ya sabía, se guardan las herencias familiares, ella encontró la historia de una mujer que se había visto forzada a adoptar una situación que detestaba, ¿un matrimonio forzado, un cambio de residencia? Una mujer que se quedó desprotegida. Esa sola fase me dolió en el alma, ¡una mujer de mi casa que se quedó desprotegida, sola, vulnerable, forzada a hacer algo que no quería!

Me puse a buscar entre mi línea materna, y no encontré nada así. Entonces empecé  a escuchar el cacareo de las gallinas, los gritos de los jornaleros, las botas en el suelo de barro del comedor, relinchos de caballos y aquella otra frase de mi bisabuela Bertha: ¿por qué me trajiste a enterrarme en esta hacienda?

A principios del siglo pasado, mi bisabuela tuvo que seguir a su marido a Dos Cerritos, a administrar la hacienda de su familia. No sé lo que representaría para una mujer como ella dejar la cosmopolita Ciudad de México y a su familia, para trasladarse con marido e hijos a un rancho en medio de la nada, pero he leído el cuaderno que llevaba la bisabuela y esa frase no se me olvida. Ni que tuvieron que hacer frente a las correrías de insurgentes y federales en plena revolución, a epidemias. Recuerdo su cansancio atendiendo a toda la familia y sirvientes que cayeron enfermos, su preocupación por su bebeé de cinco meses que permanecía en la última habitación de la casa con una niñera para evitarle en contagio, y que de todas maneras se murió.

Ahí, tumbada en el sillón súper moderno de mi súper dentista holística, empezó a inundarme la tristeza, la suya y la mía. Y empezó a fluir la información. Los versos de Hacienda, aquel poema que escribí con 16 años y que ganó un premio nacional, en el que una mujer vaga por los pasillos de una hacienda y se revuelve contra su destino. Sólo después, cuando vi con un poco de conciencia las memorias de mi abuelo Julián comprendí que aquellas imágenes las llevaba en la sangre.

También recordé mis días en Benghazi, donde la abuela Bertha y los sonidos del rancho me rondaban cada vez que me ponía a hacer "limpieza" en el sector  de antepasados. Y recordé, por supuesto, mi propio enfrentamiento con mis miedos, mi propia sensación de vulnerabilidad, de soledad, de desprotección que Benghazi me permitió trabajar.

Así, con todo ello, di por concluida una de las etapas más oscuras de mi vida, con un empaste blanquito y una endodoncia. Que conste, lo oscuro no fue Benghazi, sino aquellas sombras de mi alma que ahí encontraron sitio para salir y transformarse, alhamduliLah.

Vuelo nocturno

Esta mañana al verter el huevo en la sartén se ha formado una gacela saltando, o un jaguar al acecho, me pareció. Halima dice que es más bien una gacela que quiere saltar mirando hacia atrás.

Me parece que poco a poco voy reconociendo la geografía de mi corazón. Soñé que estaba en la casa de mis tíos de Puerta del Sol en una boda, pero la casa con toda su gente estaba en Barcelona, donde mi prima Beatriz. La tía Yvonne había venido a visitarnos. Cuando por fin estábamos todo listos nos íbamos a la boda que tenía lugar en una mezquita de Chipre. Aquello estaba lleno de mujeres con lujosas túnicas, todas se agolpaban alrededor de una vestida de verde profundo con bordados en oro, y decían que era la hija de Mawlana. Mi cuñada Amal, mi suegra y yo obervábamos desde un rincón.

Cuando terminaba la boda me acordaba que tenía que ir a la clínica del IMSS a preguntar a la doctora algo que se me había olvidado. La clínica estaba en Avenida Colón bajo los pilares del metro, pero al entrar me daba cuenta que me encontraba en el hospital de Benghazi. Lograba explicar a la enfermera en mi árabe mínimo que no tenía cita pero que sólo necesitaba aclarar una cuestión. ando por fin llegaba al consultorio la doctora no estaba ahí, así que decidí bajar a esperar a la plaza conquistadores (¿se llama así esa placita de Playa del Carmen donde vuelan los de Papantla?) a sentarme en una banca.

Tan pronto me sentaba con todo mi cansancio aparecía Chayo con la olla del cuscús de Mabruka, que dada la vuelta nos servía para ponernos a cantar aquel paseo vallenato que dice: una sola mirada nos bastó el primer día para saber que seríamos amantes...Y llegaban más amigos dispuestos a seguir la parranda. Entonces recordaba que Chayo es médico y que a ella también le podía preguntar.

Creo que después cogí mi coche y me fui a dormir a casa, o quizá me quedé otro rato de fiesta en la plaza del hospital.

Por la mañana le conté el sueño a Halima y le enseñé a bailar vallenato en nuestra cocina de la sierra de Madrid. "Y nos dimos con fuerzas un beso, que por siempre uniría nuestras almas" sigue sonando en mi cabeza y revoloteando en mi corazón. Ciertamente mi alma está unida a muchas otras almas en muchos puntos del planeta. El paisaje de mi corazón está lleno de grandes amores que profeso a personas maravillosas que se me han cruzado en diferentes caminos. Y cada uno de esos amores brilla con destellos dorados, como una llamita cálida, o como un incendio en mi interior.

Tuesday, February 19, 2013

Nuestros refugio invernal





Amo la nieve, su blancura, su discreción. Amo verla volar hacia la tierra como la promesa de un abrazo, amo su tacto helado y limpio. La nieve borda todo de quietud, de calma, parece una amable anfitriona que dispusiera un colchón para los sonidos. Sin embargo cruje bajo los pies, adorna las pisadas con ese brillito en los oídos y como la arena se deja dibujar, amontonar, modelar. Amo la nieve.

Aqui estamos




Foto



Monday, February 11, 2013

Finally Spain

Mis últimos días en Benghazi los pase casi enteros en cama. Ahora, ya en España, escribo desde un iPad prestado que me corrige automáticamente la ortografía porque que no tengo idea de donde están los acentos. Tampoco puedo escribir en inglés, como quisiera, para que pudieran leerme mis hermanas libias, pero ya pondremos internet en nuestra computita y vendrá la revancha.

Seis días con Fátima enferma y la mudanza acabaron conmigo. Mientras yo me acurrucaba bajo mis mantas, escuchaba el trasiego del Habibi bajando las últimas cosas de guardar al armario gigante de mi suegra, limpiando, lidiando con las niñas...me levanté para lo esencial, pude irme a despedir de mi querida J y logre estar en pie y aguantar las doce horas de viaje Benghazi-Túnez-Madrid-Cercedilla.

Ahora me siento agotada, pero infinitamente más segura que en Libia. No porque tema ninguna contingencia bélica, honestamente siento grandes esperanzas de que toda la fuerza y emociones que están generando estos dos años de revolución se conviertan en potencia para acelerar los cambios necesarios, en ilusión y energía que alimente un nuevo movimiento de cariño entre las personas y de ganas de poner las cosas en el sitio en el que deben estar. Mi sensación de seguridad obedece a algo mucho más sencillo. En este país puedo resolver por mi misma casi cualquier asunto, emergencia, trámite o antojo. El tráfico no nos come, la basura no nos acongoja, se lo que voy a encontrar en cada supermercado y en cada tienda. España y yo somos viejas amigas y nos entendemos bien.

Hay muchas cosas, sin embargo, que extraño de Libya. A mis hermanas, las Ben Hmeid y la malaya, primero que nada, a mi suegra, a mis sobrinos...extraño el athan volando por el cielo, el mar, la música de la lengua árabe, las visitas inesperadas, la comida, el edificio familiar, los dátiles. Extraño mis postres porque aquí todavía no tengo horno.

Estoy disfrutando mucho, eso si, la suavidad de España, mi tierra adoptiva. Nos ha recibido la nieve, además del calor de nuestra familia espiritual y nuestros amigos y amigas del alma. Estamos disfrutando con muchos sabores que añorábamos, con toda la calidez de la gente que nos rodea, nos mima, nos protege, y también estamos disfrutando como enanas de la nieve. Anoche nuevo sin parar y esta mañana no pudimos ni sacar el coche, así que me fui a dar un paseo con mis hijas, intentamos hacer un muñeco de nieve, se tiraron al suelo ha hacer ángeles.

Al final, como era de esperarse, el Habibi ha caído enfermo. Yo intento que el agotamiento no me traicione, me suele transformar en mama monstruo, y aprovechar este retiro invernal para inventar momentos entrañables con mis niñas: ver revistas, contar cuentos, cantar, jugar, pintar, sentarnos frente a la chimenea. No se sí haber perdido la espontaneidad y la creatividad necesarias para pasar ratos felices con mis hijas, últimamente me siento tan cansada, tan estresada, que huyo de ellas más que acercarme para darle el apoyo que estas transiciones merecen. Me gustaría que sintieran que, pase lo que pasen, tienen a su mamita, pero si no soy dueña de mi misma ¿cómo?

El proceso digestivo esta intenso, porque Libia es toda intensa. Hemos vivido momentos preciosos y otros dignos de dejar atrás. Y aunque la experiencia ha sido en suma un regalazo que la Vida nos dio y el balance claramente positivo, quedan muchas cosas por colocar para poder sacarles el máximo provecho ya las vivimos.

Gracias a Dios estamos juntos y estamos bien. Ahora nos quedan por delante unas semanas de reencuentros, de trámites, de abrazos, de comida rica, de ajustes, y también de mucha añoranza. Libia se ha quedado bien metida en nuestro corazón, y rezamos porque las cosas allí vayan fluyendo hacia el Bien, hacia la Vida, hacia la Alegría. Que Dios proteja a nuestra familia Libia y permita en que en todo el norte de África se instaure de una buena vez La Paz.

Y siento la escritura rara, no se cómo corregir este texto ipadico.  Y las fotos de la blancura invernal se las debo pala próx.

Monday, January 21, 2013

Hubo una vez en diciembre




Hubo un tiempo en que cada vez que llegaba diciembre yo escribía un poema como resumen del año finito y apertura del nuevo. Lo imprimía en bonito papel  y lo regalaba a mis allegados. Entre las nuevas revisiones del pasado me encontré dos de ellos, pero uno ya está encerrado dentro de la caja de recuerdos, dentro del armario, dentro de la habitación, dentro de la casa de mi suegra. Así que trancribo éste aunque sea para rescatarlo del olvido y porque curiosamente parece que las historias (no sé cuántos años después) se repiten.

Puerto diciembre

He visto en la noche de Jayyam
el párpado del día,
he visto nacer de mis manos
puertos y mar,
puentes y barcos,
he visto el cuerpo de Ofelia
flotar entre el río cubierto de flores,
lo he visto desembocar,
trocar flores por escamas,
herir la superficie con el chorro de su aliento.

He visto la espina de cáctus
y de su tibio corazón he bebido.
he leído historias inscritas
en conchas de tortuga,
he vuelto a nacer como hermana
del sotol y la lechuguilla,
la palma y la gobernadora,
he cruzado los desiertos con luz de candelilla.

He sido la costa de los mares:
las olas del Caribe, la mediterranía,
cambiaron mi piel en playa.
He descifrado laberintos
con sólo poner mi pie sobre la arena.

Los pañuelos agitados en el puerto
cayeron por fin al agua
y se fueron nadando con los peces.

Otra vez nace diciembre.
La vida, como el Caribe,
tiene los ojos verdes.